
El 23 de septiembre la Iglesia Católica Universal celebra a San PÃo de Pietrelcina, conocido popularmente como el "Padre PÃo", un sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos. Nacido como Francesco Forgione en Pietrelcina, Italia, en 1887, su vida fue un prodigio de fenómenos mÃsticos, sufrimiento y amor por Dios y el prójimo.
Desde muy joven, Francesco sintió la llamada a la vida religiosa. Ingresó en los capuchinos y fue ordenado sacerdote en 1910. Sin embargo, su ministerio estuvo marcado por un sufrimiento fÃsico constante y, desde 1918, por la aparición de los estigmas, las llagas de Cristo en sus manos, pies y costado, que le acompañaron el resto de su vida.
El Padre PÃo fue un confesor infatigable, dedicando hasta 16 horas diarias en el confesionario, donde se dice que poseÃa el don del discernimiento de conciencias y el conocimiento de los corazones. También se le atribuyen dones de bilocación, profecÃa, curación y el "perfume de santidad". AtendÃa a miles de peregrinos que acudÃan a él en busca de dirección espiritual y consuelo.
Fundó la "Casa Alivio del Sufrimiento", un hospital de vanguardia en San Giovanni Rotondo, que es un testimonio de su caridad y su visión para el cuidado de los enfermos. A pesar de las controversias y las pruebas a las que fue sometido por la Iglesia, el Padre PÃo mantuvo una obediencia y humildad inquebrantables. Falleció en 1968 y fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en 2002, convirtiéndose en uno de los santos más populares del siglo XX.


