
El 13 de septiembre la Iglesia Católica celebra a San Juan Crisóstomo, uno de los cuatro grandes Doctores de la Iglesia Oriental y Patriarca de Constantinopla. Nacido en AntioquÃa alrededor del año 347, su nombre, "Crisóstomo", significa "boca de oro" en griego, un tÃtulo que le fue dado por su extraordinaria elocuencia y su habilidad para predicar.
Juan estudió retórica con el famoso pagano Libanio, pero abandonó una prometedora carrera jurÃdica para dedicarse a la vida monástica y al estudio de las Sagradas Escrituras. Fue ordenado sacerdote y se convirtió en el principal predicador de AntioquÃa, donde sus homilÃas atraÃan a multitudes por su profundidad teológica y su aplicación práctica a la vida diaria.
En el año 398, fue elegido Patriarca de Constantinopla, una posición de inmensa influencia. Desde allÃ, continuó su predicación, denunciando valientemente la corrupción moral, la vanidad de la corte imperial y la injusticia social, lo que le ganó muchos enemigos, incluida la emperatriz Eudoxia.
Su firmeza en la fe y su celo por la reforma le valieron el exilio en dos ocasiones. A pesar del sufrimiento, Juan Crisóstomo nunca dejó de escribir y de exhortar a sus fieles. Es un modelo de pastor valiente, de predicador inspirado y de defensor de la verdad. Falleció en el exilio en 407. Sus escritos son una fuente inagotable de sabidurÃa espiritual.


