Opinión

El crimen del ministro: Jalil sigue pagando costos por Dusso

El jefe de los gastronómicos, Luis Barrionuevo, fustigó al vicegobernador por el salvataje del fiscal Palacios. Y dijo que el Gobierno no se puso al frente del reclamo de esclarecimiento por puras razones electorales.
Por Marcelo Sosa

Palacios era el chofer de las noches de verbena de Dusso y después lo pone como fiscal. Incapacidad total”. Esta expresión usó el líder gastronómico nacional Luis Barrionuevo en una entrevista con INFORAMA para fustigar una vez más al vicegobernador Rubén Dusso, al que considera mentor del cuestionado fiscal Laureano Palacios, el primer investigador del aún misterioso asesinato del ministro de Desarrollo Social Juan Carlos Rojas, ladero de Barrionuevo y jefe del sindicato en Catamarca.

La referencia a Dusso derrocha acidez. La noche de verbena es una fiesta popular que aún se celebra en España y América Latina con motivo de alguna festividad. Y tiene ese nombre por la flor de la verbena que los hombres lucen en la solapa como símbolo de alegría y regocijo. Chofer, noche, fiestas. Las connotaciones hablan por sí solas.

Barrionuevo estuvo cuatro días esta semana en la provincia. El motivo principal fue encabezar el miércoles 22 una marcha del gremio gastronómico (UTHGRA), a la que asistieron sindicalistas de varias provincias vecinas, en reclamo de esclarecimiento del crimen de Rojas.

El 4 de diciembre próximo se cumplirá un año desde que el cuerpo del exministro fue hallado sin vida por su hijo Fernando Rojas. Estaba tirado en el piso de la galería de su casa, boca abajo y con el rostro desfigurado, aparentemente por golpes muy fuertes. Era el mediodía de un domingo abrasador. Después llegó la Policía junto a los peritos. Y más tarde se presentó el fallido primer fiscal de la causa, Palacios, quien solo llevaba dos meses en el cargo.

Palacios tenía 34 años cuando debutó en esa escena horrenda. Carecía de antecedentes en derecho penal. Desde que se graduó en la Universidad Nacional de Córdoba, trabajó en un par de estudios jurídicos de Catamarca y pasó por varios cargos políticos: asesor legal del RENATEA, director de Catamarca Joven (Ministerio de Desarrollo Social), asesor del Ministerio de Obras Públicas y en dos últimos años ocupó un cargo a las órdenes de Dusso en el Senado. No tuvo más y, en rigor, no necesitaba más.

En efecto, Palacios ingresó a la Justicia por la vía más expeditiva que existe hoy: fue propuesto por el gobernador Raúl Jalil luego de haber quedado desierto el concurso convocado para ese cargo en la Comisión Evaluadora. Su entrevista formal fue en julio de 2022 y en septiembre ya estaba jurando ante la Corte.

Curriculum: primera foja del expediente presentado por el Ejecutivo para la designación de Palacios.

Tal comisión fue la invención del Gobierno para cubrir vacantes en la Justicia luego de la escandalosa eliminación del Consejo de la Magistratura. Algún arrepentimiento parece tener hoy, ya que uno de los puntos de la reforma parcial de la Carta Magna provincial que pretende se refiere a la reinstauración de ese órgano, pero ahora sí con carácter constitucional.

La teoría del encubrimiento

El fiscal Palacios fue enjuiciado a fines de mayo pasado por supuesto mal desempeño e incumplimiento de sus deberes. El proceso duró cuatro días y declaró menos de la mitad de la treintena de testigos previstos. El tribunal del Jury de Enjuiciamiento estuvo presidido por la titular de la Corte de Justicia de la Provincia, Fernanda Rosales. Los demás integrantes fueron la diputada Cecilia Guerrero y el senador Oscar Vera (Frente de Todos), la diputada Juana Fernández (Juntos por el Cambio) y los dos representantes del Colegio de Abogados, Silvia Cabrera y Pablo Nicolini.

La votación a favor del fiscal fue 4 a 2. Por su absolución, lo hicieron los dos legisladores oficialistas y los abogados. Solo la jueza Rosales y la diputada opositora consideraron que Palacios debía ser destituido, tal como lo había solicitado el fiscal del Jury, Miguel Mauvecin.

En el banquillo: el fiscal Laureano Palacios durante el Jury de Enjuiciamiento.

Desde el punto de vista técnico, no se pudo acreditar que haya sido la deficiente actuación de Palacios lo que mantiene impune el crimen de Rojas. Es decir, que haya resuelto en un primer momento que la causa de la muerte del exministro fue “natural”, y 48 horas después cambiara la carátula a “muerte violenta”, cuando la escena del crimen ya había sido completamente alterada, comenzando por el lavado de los restos de sangre.

No obstante, en lo que concierne al aspecto político institucional, al confirmar al fiscal en el cargo, el oficialismo y los representantes de la corporación de abogados no hicieron más que agravar el desprestigio de la Justicia con actores que entraron por la ventana y demostraron no estar a la altura del servicio que la comunidad demanda.

Para Barrionuevo, el crimen de Rojas estuvo encubierto por el Gobierno provincial y el principal ideólogo fue el vicegobernador Dusso. Porque “les dijo al senador Vera y a la diputada (Guerrero) que voten en contra de la destitución de Palacios”. Ninguno de los tres aludidos desmintió tal cosa. Tal vez sea más creíble en el caso de Vera, que carece de conocimientos específicos y trabaja con Dusso en el Senado, pero no en el de Guerrero, quien además de ser abogada se precia de tener convicciones tan firmes que la eximen de “recibir órdenes”. De hecho, en los días posteriores, la legisladora no solo debió dar explicaciones a sus pares y en los medios, sino que además fue objeto de un severo reproche de parte del Gobierno. Algo que no sucedió con Vera.

El sindicalista dijo además que él habló con Jalil, de quien es amigo personal, luego de que se rechazara la destitución del fiscal. “Me consta que el Gobernador le dijo a Dusso que le pida la renuncia a Palacios, pero no quiso hacerlo”.

Diálogo: Barrionuevo durante la entrevista con el programa televisivo "El Ágora", de INFORAMA.

Sin embargo, la hipótesis de encubrimiento político que enuncia Barrionuevo es parcial. Porque solo apunta al supuesto operativo de salvataje del investigador y deja de lado la actuación de la Policía, del Ministerio de Seguridad y la Fiscalía General. Y, por supuesto, no considera en lo más mínimo el ámbito gubernamental en el que se movía Rojas.

En efecto, existe un punto que separa en forma terminante a la familia de Rojas de Barrionuevo: la hipótesis de Desarrollo Social. Mientras que los hijos de Rojas y su abogado sostienen que la Justicia evitó profundizar la investigación en torno al móvil político, para el líder gastronómico (y el Gobierno, por supuesto) nada tuvo que ver el entorno político-laboral del exministro. “Sigo creyendo que el asesino está en su círculo más cercano”, insistió Barrionuevo esta semana.

Es obvio por qué Barrionuevo se empeña en desprender a Desarrollo Social de las sospechas. Se trata de su lote de poder en el gobierno de Jalil y lo manejan sus familiares y dirigentes de confianza. De hecho, el actual ministro, Gonzalo Mascheroni, es su sobrino y asumió horas después de la muerte de Rojas. Admitir que éste pudo ser víctima de algún manejo turbio sería poner bajo sospecha a su círculo de afectos y allegados.

Temores y costos

  • ¿Por qué cree que el Gobierno no puso más interés en el esclarecimiento del crimen de Rojas?, le preguntó este medio a Barrionuevo.
  • No hubo un interés supremo, como debería haber sido, siendo que él era un ministro del Poder Ejecutivo provincial. Aquí estaban todos imbuidos de las elecciones. Estaban con cagazo por el impacto que el hecho podía tener. Estaban todos con eso. A ver, a cualquiera le carcome la cabeza el tema de las marchas”, respondió en alusión al caso María Soledad.
  • ¿Y entonces ahora por qué esta marcha de los gastronómicos?
  • “Mire, yo dejé pasar todas las elecciones que hubo este año para reclamar el esclarecimiento del crimen. Ahora el Ejecutivo y todos tendrán que esforzarse para decirnos quién fue el asesino o quiénes fueron”.
Con velas: la marcha de los gastronómicos concluyó en la Catedral Basílica.

Es probable que en los próximos días se conozcan novedades de la investigación que hizo el fiscal Hugo Costilla, reemplazante de Palacios en la causa. Cuenta en su poder con resultados de pericias médicas que confirman la hipótesis del homicidio y, también, otras que la descartan. Se desconoce, sin embargo, si tiene en la mira a nuevos sospechosos. Lo cierto es que no queda claro qué podría aportar a esta altura el Gobierno para el esclarecimiento.

Por lo pronto, Barrionuevo no desaprovecha ocasiones para hundir la daga en el corazón del oficialismo: “A Rojas lo cagaron a palos y el fiscal dijo que murió por causa natural”; “Dusso mandó a salvarlo”.

El vicegobernador fue cuestionado dentro y fuera del Ejecutivo por su persistente injerencia en el área del Ministerio de Minería, en CAMYEN y en empresas concretas, como la litífera Liex- Zijin. También fue blanco de críticas por no dar un paso al costado e impedir, así, una renovación de la fórmula gubernamental en estas elecciones.

Si le faltaba algo a Jalil con la figura de Dusso al lado, ahí está el caso del exministro Rojas. “La responsabilidad es del Gobernador”, asegura Barrionuevo.

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