Opinión

La violación a hombres en los conflictos armados: Un tema tabú que aún persiste

Por Rosario Moreno

“Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden herir tu sensibilidad”. Así empieza el artículo de Liliana Tinoco Baeckert para el medio internacional BBC.

Tinoco Baeckert, a partir de los aportes de Thomas Osorio, investigador de Derechos Humanos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expone crudamente una realidad de la cual todavía no se habla demasiado: las violaciones a hombres como técnica de tortura en los conflictos armados.

"El sexo es un arma", remarca Osorio, en una de las prácticas de tortura más aberrantes, que van desde la humillación, la flagelación genital, la penetración de objetos, el incesto forzado, la castración, e incluso, la esterilización.

La investigadora Janine Natalya Clark, de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, expone el porqué de esta violencia sexual: “atacar el núcleo de su masculinidad”. Se trata de “deshumanizar al hombre y despojarlo de su orgullo” para así obtener información y datos.

Osorio, quien ha escuchado un sinfín de relatos, recuerda el caso de un hombre detenido y obligado a cometer incesto: “Un padre y un hijo pueden sobrevivir la guerra, pero quizás nunca superen la humillación y la vergüenza", expresa sobre el trauma vivido por el hombre detenido durante el conflicto en Bosnia en los años 90.

Estos hechos de violencia no son hechos aislados. Son una problemática que permanece impune en cada conflicto militar bélico, con claras secuelas en las víctimas quienes no pueden denunciar estos actos por miedo al rechazo por parte de sus comunidades, por vergüenza o por temor al "estigma de la homosexualidad".

Visibilizar estos crímenes de guerra y denunciarlos es cambiar la narrativa sobre la violación y la agresión sexual hacia los hombres. “La solución es hablar del dolor", enfatizó Osorio.