
El 8 de septiembre, la Iglesia Católica celebra con gozo la Natividad de la SantÃsima Virgen MarÃa, una de las festividades marianas más antiguas y significativas. Aunque la Biblia no especifica la fecha de su nacimiento, la tradición cristiana ha fijado este dÃa para conmemorar el alumbramiento de la Madre de Dios.
Esta festividad, que se celebra nueve meses después de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre), nos invita a reflexionar sobre la importancia del nacimiento de MarÃa en el plan de salvación. Ella fue concebida sin mancha de pecado original, predestinada para ser la Madre de Jesús, el Salvador.
La Natividad de MarÃa es un evento de gran alegrÃa porque su nacimiento es el preludio del nacimiento de Cristo. Ella es el amanecer que anuncia el Sol de Justicia. Los Padres de la Iglesia la han llamado la "puerta del cielo" y la "nueva Eva", a través de quien la gracia de Dios entró en el mundo para restaurar lo que se perdió por el pecado.
La celebración de su nacimiento nos recuerda la belleza y la pureza de MarÃa, y su papel crucial como mediadora de la gracia y modelo de fe y obediencia a la voluntad divina. Es una ocasión para agradecer a Dios por el don de MarÃa y para renovar nuestra devoción a nuestra Madre celestial.


