"La gente me dice que no hay Poncho si no hay gato": la historia de Daniel, uno de los clásicos de la fiesta catamarqueña
Llega desde Córdoba y recorre el país vendiendo sus clásicos "pititos" artesanales. Hace años que participa de la Fiesta del Poncho y ya es parte del alma del predio ferial.
Daniel es un vendedor oriundo de la provincia de Córdoba que ya es parte del paisaje del Poncho. Comercializa “pititos” hechos de caña que imitan el sonido de animales como gatos o gallinas, y que distorsionan la voz generando tonos simpáticos que hacen reír a grandes y chicos.
Lleva varios años participando de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho y, con el paso del tiempo, se volvió una de esas tradiciones que los visitantes buscan cada julio en el predio ferial.
“Soy de Córdoba y así me gano el pan: voy de festival en festival. La Fiesta del Poncho es muy linda. La gente dice que no hay Poncho si no hay gato”, cuenta entre risas, mientras acomoda sus productos artesanales.
Este año llegó con hospedaje ya resuelto, aunque aún no definió los precios de sus clásicos pititos. Entre bromas, dice que está esperando ver qué pasa con el dólar antes de ponerle número a su mercadería.
Daniel recuerda que la primera vez que visitó Catamarca era un joven, y hoy, con 51 años, sigue recorriendo festivales en distintos puntos del país. También destaca que ha visto pasar distintas sedes del Poncho, pero que la esencia de la fiesta se mantiene: siempre es linda, afirma.
Entre anécdotas, menciona el entusiasmo que hay este año por la presencia de Carlos "La Mona" Jiménez y recuerda que, en su juventud, solía ir a verlo todos los fines de semana.
Asegura que sus productos son completamente artesanales, hechos a mano, y valora mucho el trato con el público catamarqueño, al que describe como buena gente, sana y humilde. Agradece, además, el apoyo de quienes se acercan: “la gente ayuda y es muy colaboradora”, dice.
Daniel es uno de esos personajes entrañables que, más allá de los escenarios y las luces, le dan alma y color a la fiesta más grande del invierno catamarqueño.