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Faltan 175 días para volver a sentir el Poncho: recordamos algunas postales para empezar a soñar

A casi seis meses de la Fiesta del Poncho 2026, recorremos recuerdos inolvidables del evento más emblemático de Catamarca: identidad cultural, sabores regionales, artesanos, escenarios vibrantes y encuentros en familia.

Por Lourdes Costanzo

Faltan 175 días para que Catamarca vuelva a vestir de tradición y alegría sus plazas, pasillos y escenarios con la Fiesta del Poncho, una celebración que ya forma parte del alma provincial. Más que un evento, es un espacio donde tradición, arte, música, gastronomía y encuentro se entrelazan para celebrar lo que somos. Cada edición deja postales inolvidables que hoy nos invitan a soñar con volver a vivirlas.

Uno de los recuerdos más vivos del Poncho son los pasillos donde artesanos de toda la provincia muestran su oficio. Hilanderos, tejedores, ceramistas y artesanos del cuero, la madera y la rodocrosita comparten sus piezas únicas y el profundo sentido de su trabajo, transmitido de generación en generación. Entre ponchos de lana de oveja, llama y vicuña, el visitante no solo compra un producto: se lleva un pedazo de historia catamarqueña.

Los sabores regionales también forman parte de las postales que emocionan: vinos, licores y aguardientes artesanales se degustan entre risas y charlas bajo el cielo invernal, acompañados de clásicos como el asado, el locro, humitas, tamales y empanadas. No faltan los dulces tradicionales ni el té caliente que se mezcla con el perfume del mate compartido por familias completas. Cada sorbo y cada bocado son un puente hacia lo más profundo de nuestra identidad.


El querido Patio del Poncho y el escenario mayor son espacios donde la comunidad se reúne para vivir tardes y noches inolvidables. Desde niños emocionados hasta abuelos con sus recuerdos, cientos de personas esperan con su mate a los artistas locales y nacionales que regalan shows intensos, aplausos y abrazos. Allí nació más de una historia, más de un recuerdo que la gente repite año tras año.


Otra postal que hace soñar es la del Patio Cervecero, donde amigos y visitantes se encuentran para compartir una cerveza artesanal, conversar y reír mientras la música suena de fondo. Ese espacio de encuentro representa la alegría de reunirse, la charla bajo las luces de la noche y la calidez del espíritu ponchero que va más allá de cualquier frío.


El Paseo de los Inmigrantes convoca a colectividades de diferentes países que comparten sus músicas, danzas, culturas y sabores típicos. Es un rincón del Poncho que invita a “viajar sin salir de Catamarca”, donde cada stand es una postal llena de vida y cada conversación se convierte en una historia que quedarse.