Opinión

El ejemplo invaluable que la Selección dio al país y al mundo

Nunca como en este Mundial, el equipo argentino demostró una asombrosa capacidad de recuperación, orgullo y superación. Messi no solo es el mejor jugador, sino el que inspira al grupo y le transmite fuerza.

Por Marcelo Sosa

Misión cumplida. Todo lo maravilloso que pueda suceder en la final del Mundial de Fútbol en lo estrictamente deportivo para Argentina no cambiará la conmovedora lección que este equipo ha dado al país y a todo el mundo: que no existe la rendición, sino lucha y superación; que de la adversidad es posible surgir y brillar; que hay vida si el corazón sigue latiendo. Esto quedará grabado para siempre en la memoria, sea quien sea el que hoy levante el trofeo de campeón en Nueva Jersey.

Porque en este Mundial, más que en el de 2022, la Selección logró lo increíble, puso a millones de argentinos al borde del infarto y luego los llenó de éxtasis. Cuando todo parecía perdido, estos gladiadores criollos dirigidos por Lionel Scaloni e inspirados por Lionel Messi, el indiscutible mejor jugador del mundo, salieron adelante a fuerza de pasión y entrega. Y también, por supuesto, con juego de calidad, como padecieron los ingleses al ser eliminados en semis.

Que este Mundial de Norteamérica ha sido una prueba mucho más dura para los argentinos -jugadores y todos los nacidos en esta tierra- que el de Qatar no es una sensación. Existen coincidencias en que esta vez el sufrimiento popular subió varios peldaños. Es más, hay incluso testimonios de médicos que dieron cuenta del aumento de emergencias por eventos cardiológicos y picos de estrés por los partidos.

Además, esta vez La Scaloneta enfrentó un gran escrutinio internacional y una presión mediática constante por el hecho de ser la selección campeona defensora. Hace cuatro años fue en busca de la tercera estrella; ahora va por el bicampeonato, algo que se dio por última vez en 1962, cuando Brasil se quedó con la copa disputada en Chile (en 1958 había ganado en Suecia)

En Qatar 2022, salvo el traspié inicial contra Arabia Saudita (1-2), Argentina clasificó como primera del grupo tras derrotar a México y Polonia (ambos por 2-0). En la fase eliminatoria superó a Australia (octavos, 2-1); a Países Bajos (cuartos, por penales tras igualar 2-2) y a Croacia (semifinal, 3-0)

Pero, por cierto, es innegable que la gran final consagratoria tuvo altos niveles de adrenalina. Porque Argentina venció en los penales (4-2) a Francia luego de empatar 3-3 en el tiempo reglamentario. El partido fue considerado como uno de los más emocionantes de la historia de los mundiales.

En cambio, en esta ocasión, si bien la Selección ganó cómoda la fase de grupos (3-0 a Argelia, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania), el sufrimiento apareció con rivales inesperados en los encuentros eliminatorios:

  • Dieciseisavos: con Cabo Verde tuvo que ir a tiempo suplementario. Ganó 3-2 con un cabezazo de “Cuti” Romero (que oficialmente se anotó como gol en contra de Diney)
  • Octavos: remontó un partido no apto para cardíacos ante Egipto. Estaba 2-0 abajo y en apenas 14 minutos lo dio vuelta para ganar 3-2 con un gol agónico de Enzo Fernández a los 92’.
  • Cuartos: derrotó a Suiza en el tiempo suplementario tras igualar 1-1 en el reglamentario. El “Araña” Álvarez desató el festejo con un golazo a los 112’ y Lautaro Martínez amplió a los 120’. Final: 3-1.
  • Semifinales: perdía 0-1 con Inglaterra cuando corrían 55’. A partir de allí Argentina inclinó el campo de juego y bombardeó al rival con tiros al arco y centros. Para muchos, fue el mejor segundo tiempo de la Selección. Messi dio las dos asistencias que terminaron en gol: Enzo (85’) y Lautaro (90’)

Por otra parte, en Qatar participaron 32 equipos, mientras que este mundial contó con 48 equipos, lo que implicó una ronda extra en la fase eliminatoria. Los finalistas completarán hoy 8 partidos.

El gol definitivo de Lautaro Martínez a Inglaterra. (Foto: El País de Madrid)

 

Inspiración

Hoy, a los 39 años, Messi se convertirá en el primer jugador más veterano en disputar una final mundialista. Más aún, será el primero en hacerlo tres finales con la Selección (2014 y 2022, las anteriores).

Nunca hasta ahora una generación entera de argentinos pudo disfrutar tanto tiempo a un “10”: Diego Maradona jugó 17 años en la Selección, mientras que Messi ya lleva 21.

Pero al margen de los datos duros, lo que ha sorprendido en este Mundial es la admiración que provocó Messi entre los medios internacionales, sobre todo luego de su soberbia actuación en semifinales frente a Inglaterra.

Por caso, Barney Ronay, periodista del prestigioso diario inglés The Guardian, no tuvo reparos en colmar de elogios al capitán de la Selección. “Messi mejora a todos los demás jugadores de su equipo”, afirmó. “Les aporta una energía especial, los ilumina con su presencia”.

Analizó que “Inglaterra se había acobardado ante la ocasión, no había presionado cuando debía, y al final fue eclipsada, borrada por una forma de genialidad deportiva que, incluso en sus días más tranquilos y confusos, acaba encontrando su forma y haciendo que los objetos a su alrededor giren a su favor”.

El medio especializado en deportes “L’Equipe”, de Francia, dio cuenta del triunfo argentino ante el seleccionado anglosajón con un título genial: “Les immortels” (Los inmortales), con la foto de Messi de espaldas y el festejo alocado del banco.

Portada del medio parisino tras la victoria argentina en semifinales.

Porque no se trataba de una semifinal cualquiera, sino de una victoria agónica frente al mayor rival extracontinental que tiene Argentina: Inglaterra. Una rivalidad futbolística que además de la “Mano de Dios” de Diego en México 1986, suma el componente político de la Guerra de Malvinas de 1982, un sentimiento nacionalista que se coló con fuerza antes, durante y después de los festejos.

 

Historia imborrable

Pero ya está. Esta tarde, en el Metlife Stadium de Nueva Jersey, se enfrentarán dos grandes campeones continentales: el de la Commebol y el de UEFA. La última vez que Argentina y España compitieron fue en la fase de grupos del Mundial de Inglaterra de 1966, con triunfo para la Selección nacional por 2-1 (ambos goles de Luis Artime)

Desde 1952 en adelante, ambos combinados jugaron 14 partidos, con un balance parejísimo: 6 victorias para Argentina, 6 para España y 2 empates. Casi todos amistosos.

Estaba previsto que se enfrentaran en la Finalissima 2026 (campeón de Europa vs campeón de América) en Doha a fines de marzo, pero el partido se canceló por la guerra en Medio Oriente.

“A España, la que mejor juega, le espera la que mejor compite”. Así anunció el cruce el periodista Lorenzo Calonge, de El País de Madrid. Y sumó un análisis impecable de la performance de La Scaloneta ante Inglaterra:

“A España le espera la campeona del mundo, de América y del orgullo. Nadie se rebela como ella contra su propia muerte. Lo volvió a hacer en las semifinales, pero con una diferencia sustancial respecto a las penurias que sufrió con Cabo Verde, Egipto y Suiza: esta vez no sobrevivió a su precariedad, sino que desató una tormenta de fútbol que arrasó en la segunda parte a una selección inglesa muy cicatera”.

La Psicología define a la resiliencia como la “capacidad de adaptarse, recuperarse y salir fortalecido frente a la adversidad, el trauma o el estrés extremo. Más que resistir pasivamente, implica un proceso activo de superación y aprendizaje que permite continuar con una vida plena”.

Precisamente, esta Selección ha demostrado una capacidad resiliente extraordinaria. Salió a flote de los peores naufragios, contagió entusiasmo y volvió a la plenitud con un orgullo colectivo que ojalá pudiera contagiar a quienes manejan el destino del país.

Este sábado, a 24 horas de la final, Messi posteó un mensaje que resume el camino recorrido: “Pase lo que pase mañana, este grupo ya escribió una historia que nunca vamos a olvidar y que nadie podrá borrar. Vamos Argentina".

Posteo de Leo Messi en su cuenta de Instagram, a 24 horas de "La Finalissima."

La moneda está en el aire. Según los sitios de apuestas europeos, España es la gran favorita. Suma entre 56 y 60% de preferencias a favor. Su mayor solidez está en la defensa y en el planteo táctico. En cambio, Argentina tiene jugadores más desequilibrantes en el ataque y sabe jugar al borde del abismo.

Y sabe, sobre todo, que la pelea es hasta el final.