Opinión

Cuáles son las políticas aconsejadas para aumentar la natalidad en Catamarca

Frente a la abrupta caída de los nacimientos, el Gobierno debe poner en marcha en los próximos una comisión intersectorial que propondrá políticas para mejorar la situación. El desafío es doble: lograr amplio consenso y definir medidas estrictamente locales, con prescindencia de la Nación.

Por Marcelo Sosa

El diagnóstico es por demás crudo. En los últimos 44 años, la natalidad en la provincia se desplomó un 70,3%. A este paso, dentro de dos décadas la población se mantendrá prácticamente igual. El reemplazo generacional peligra, ya que la fecundidad bajará a 1,06 hijos por mujer, insuficiente para la renovación natural. Y la estructura social envejecerá: la edad promedio se elevará de 34 a 43 años y la longevidad, de 77 a 80 años. Si bien se trata de un fenómeno global, ¿qué puede hacer Catamarca para atenuar las consecuencias de estos cambios profundos?

Esos datos se desprenden del “Estudio sobre la Tasa de Natalidad. Proyecciones a 20 años en la Provincia de Catamarca” realizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), con datos del INDEC y en colaboración con el Gobierno local. Las autoridades lo presentaron públicamente en febrero de 2025 junto al actuario Bernardo Fastman, quien dirigió el informe y lanzó varias proyecciones inquietantes.

Entre ellas, el profesional dijo que si en dos décadas nada cambia en Catamarca “la tasa de natalidad será de 6,25%, es decir, pasamos de 9 hijos cada mil habitantes a 6 hijos por cada mil habitantes. Durante 2024 han nacido 4.114 niños y dentro de 20 años el número de nacimientos pronosticados va a ser de 2.792”. Todo ello en función de las proyecciones realizadas en base a modelos estadísticos y matemáticos aplicados sobre datos censales e informes oficiales.

Hace dos semanas, el Gobierno provincial tomó la primera medida concreta con el tema: decretó la creación de una “Comisión Provincial de Seguimiento y Coordinación Demográfica”, que tendrá la tarea de “analizar, estudiar, evaluar y elaborar estrategias y políticas públicas tendientes a promover el incremento de la tasa de natalidad en la provincia”.

Estará integrada, dice el decreto, por representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, cámaras empresarias, sindicatos, colegios profesionales, instituciones vinculadas al cuidado y representantes de juventudes, entre las principales.

Los datos más relevantes del diagnóstico del CFI fueron señalados en esta columna el domingo pasado. Pero el informe también recomiendas políticas públicas y acciones puntuales que podría llevar a cabo Catamarca para atenuar el impacto del “invierno demográfico”.

En resumen, son las siguientes:

• Fomentar políticas de vivienda accesible: proveer acceso a viviendas adecuadas y económicas mediante subsidios, programas de alquiler social y créditos hipotecarios con tasas razonables.

Desarrollar programas de fertilidad: ofrecer tratamientos de fertilidad y recursos de salud reproductiva.

Promoción del balance vida-trabajo: implementar horarios laborales flexibles y opciones de teletrabajo.

Extensión de licencias parentales y servicios de cuidado infantil: ampliar las licencias de maternidad y paternidad, y aumentar la disponibilidad de guarderías accesibles.

• Apoyo psicológico y social: proveer servicios de apoyo y programas de acompañamiento para padres.

Incremento de la participación laboral: implementar políticas de igualdad de género, programas de capacitación y retorno al trabajo.

• Incentivos a empresas productivas e inversión urbana: atraer jóvenes profesionales y familias mediante beneficios fiscales y mejoras en la infraestructura urbana.

• Programas de alojamiento y empleo: ofrecer alojamiento temporal y asistencia para la búsqueda de empleo a nuevos inmigrantes. El objetivo de atracción es la franja de 25 a 35 años, que la mitad sean mujeres para que integren el colectivo de trabajadores calificados que puedan contribuir a la economía.

• Aprovechamiento del “Bono demográfico”:

El bono demográfico es una fase de desarrollo económico donde la proporción de personas en edad de trabajar (15-64 años) es alta en comparación con la población dependiente (niños y adultos mayores), lo cual crea una oportunidad para el crecimiento económico y social.

Y se logra tras una disminución de la tasa de natalidad, pero antes de un envejecimiento poblacional significativo. Por ello requiere inversiones en educación, salud y empleo para capitalizarlo, ya que de lo contrario se convierte en una carga.

En ese sentido, el informe del CFI sugiere:

  • Inversión en educación y capacitación: desarrollar programas educativos y de capacitación que equipen a la población joven con las habilidades necesarias para prosperar en el mercado laboral, sobre todo en ciencia y tecnología, para hacerla más productiva y adaptable a industrias emergentes.
  • Aumentar la productividad mediante tecnología e innovación: fomentar el uso de tecnologías avanzadas y la innovación en todos los sectores económicos para mejorar la productividad y el crecimiento económico.
  • Prolongar la vida laboral: ofrecer incentivos para que las personas trabajen más allá de la edad de jubilación, como beneficios fiscales y flexibilidad laboral. Crear opciones de trabajo parcial para que los adultos mayores puedan seguir siendo productivos en sus áreas de experiencia.
  • Programas de salud para adultos mayores: implementar programas de salud específicos para adultos mayores que mejoren su calidad de vida y bienestar general.

El estudio concluye así: “Implementar estas medidas puede contribuir a revertir la tendencia actual y asegurar un futuro más equilibrado y próspero para la provincia”.

Experiencias dispares

En junio pasado, es decir cuatro meses después de la presentación oficial del estudio del CFI, el gobernador Raúl Jalil anunció que enviaría a la Legislatura un proyecto de ley para impulsar la natalidad por la vía de los ingresos. “Durante cuatro años vamos a proponer un monto especial de recurso anual para quienes tengan hijos. Esto ya está definido”, precisó.

El gobernador Raúl Jalil adelantó el año pasado que la Provincia pagaría por más hijos.

De hecho, la cuestión del bajo nivel de ingresos en las familias catamarqueñas es uno de los puntos que la gente considera determinante a la hora de tener o no hijos. Así al menos lo expresaron las personas consultadas en relevamientos de opinión realizados a raíz de la baja natalidad.

¿Pero se trata solo de mejores sueldos? En Argentina no hay antecedentes sobre resultados de políticas pro-natalidad en lo que respecta puntualmente a incentivos económicos, pero sin embargo en algunos países de Europa se aplicaron medidas con resultados diferentes.

Por ejemplo, en Polonia se puso en marcha en 2016 un programa llamado “Familia 500+”, que consiste en transferencias directas de dinero (cerca de 25% del salario mínimo) por cada hijo menor de 18 años, que además complementó con ayudas adicionales por segundo hijo entre 12-36 meses, exenciones fiscales para familias numerosas y apoyo a la vivienda. Los resultados fueron favorables para el país.

En cambio, un plan similar de incentivos económicos se implementó en Hungría, pero no tuvo el efecto esperado. Por el contrario, la tasa de natalidad continuó en descenso. Es de suponer que la realidad socioeconómica de ambos países no es la misma. Pero además, el tema de la baja natalidad es un fenómeno multicausal, esto es, no se reduce solamente al aspecto económico.

Los resultados dispares que tuvieron los incentivos económicos en Polonia y Hungría.

En una nota del diario La Nación de septiembre pasado, Agustina Kupsch, antropóloga y fundadora de Panóptico de Género, opina lo siguiente: “El relato fácil dice ‘baja natalidad = falta de recursos económicos’. Pero los datos globales muestran otra cosa: en países con altos ingresos y buenos indicadores, la natalidad también cae. No es solo la economía, es el estilo de vida. Cuando criar se vuelve un lujo de tiempo, energía y red, el problema no está en el deseo de maternar o paternar, sino en las condiciones para que ese deseo se vuelva posible”.

“Vivimos en la sociedad del rendimiento: identidades atadas al trabajo, horarios infinitos, atención colonizada por pantallas y métricas. La pareja, primera infraestructura de la reproducción, se vuelve frágil, intermitente, tardía. Las relaciones se negocian bajo el algoritmo de la eficiencia: si el ‘yo’ y el ‘otro’ valen por su performance, el cuidado aparece como un obstáculo. En este ecosistema, tener hijos dejó de ser un mandato y es una decisión que oscila entre el privilegio y el sacrificio”, reflexionó.

¿Consenso o imposición?

Ante la abrupta caída de la tasa de natalidad, el pasado lunes 19 de enero el Gobierno local dio a conocer el decreto de creación de la Comisión Provincial de Seguimiento y Coordinación Demográfica, la cual, indicó, deberá estar integrada y en funcionamiento en 30 días a partir de esa fecha. Luego tendrá un plazo de 180 días para “elaborar un informe diagnóstico y propositivo con recomendaciones concretas para el diseño de políticas públicas”.

Hasta el momento, la iniciativa del Ejecutivo provincial cosechó diversas críticas del lado del arco opositor en la Cámara de Diputados. No hubo, en cambio, ninguna manifestación pública de apoyo por parte de los demás actores invitados a formar parte.

A este paso, es de suponer que las políticas públicas a adoptar surgirán del propio Gobierno, más algunas instituciones intermedias afines. Es un escenario decepcionante por cuanto el problema es estructural, de fondo, y requiere una respuesta consensuada. No está en discusión un sistema electoral, sino un fenómeno social que se viene agravando desde hace cuatro décadas.

¿Qué papel piensa reservarse la oposición política en el debate demográfico de Catamarca? ¿Se incorporará a la Comisión de Seguimiento o hará propuestas por afuera, es decir, dirigidas más a la prensa y las redes sociales? Aun cuando es de presumir que las políticas a adoptar serán las que el Gobierno considere aplicables, es importante que se escuchen todas las voces comprometidas con esta realidad.

Ahora bien, ¿cuáles serían las políticas que la provincia de Catamarca puede adoptar por sí, con independencia del Estado nacional? En general, todas las vinculadas al acceso a la vivienda, algunas modalidades de trabajo, incentivos económicos básicos, apoyo psicosocial, programas de fertilidad, mayor inversión en educación y entrenamiento laboral.

Por el contrario, hay temas centrales sobre los que la Provincia no tiene ningún margen de maniobra, tales como la prolongación de la vida laboral y los programas de salud reproductiva, de embarazos involuntarios y adolescentes.

En este marco, por lo tanto, el desafío de la Comisión de Seguimiento será analizar y determinar cuáles son las políticas de Estado que pueden servir para atenuar el derrumbe de nacimientos en la provincia, sin perder de vista que además de las condiciones materiales existe un cambio del modelo cultural, un nuevo paradigma familiar por el cual cada vez más jóvenes proyectan una vida sin hijos.