
En una jornada de alta tensión política, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó su primer informe de gestión ante el Congreso de la Nación y respondió a un extenso cuestionario impulsado por la oposición. En ese marco, rechazó de manera categórica las acusaciones en su contra y aseguró: “No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia”, en referencia a la causa por presunto enriquecimiento ilícito.
Uno de los ejes más controvertidos fue el viaje de su familia a Punta del Este y su vínculo con el empresario y periodista Marcelo Grandío. Desde el oficialismo negaron cualquier irregularidad y afirmaron que Grandío no fue contratado por Radio y Televisión Argentina, intentando despejar sospechas sobre posibles beneficios a cambio de gestiones privadas.
El financiamiento del viaje también generó debate, ya que la oposición cuestionó por qué no fue incluido en el Registro de Viajes Financiados por Terceros. La respuesta oficial se basó en el Decreto 1179/2016, que limita la obligación de declarar a viajes vinculados con actividades académicas o culturales, argumento con el que se buscó justificar la omisión.
Por otra parte, el análisis de la evolución patrimonial del funcionario y de su esposa, Bettina Angeletti, despertó nuevas dudas. Si bien el Gobierno remitió a la declaración jurada pública, se señaló que parte de la información se encuentra bajo carácter confidencial. Además, persistieron cuestionamientos por presuntas propiedades no declaradas y por la participación de Angeletti como “invitada” en un viaje oficial a Nueva York, en el marco de la Argentina Week, sobre el cual el Ejecutivo aseguró que no implicó gastos para el Estado.