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Un gimnasio de boxeo en peligro de extinción, "No lo puedo sostener más"

Sin dudas, una institución en Catamarca es el gimnasio "Quinta de Olivos" ubicado en el norte de la ciudad. Hoy, ya no es la misma realidad de ese gimnasio que llegó a albergar hasta 120 chicos por turno.
Por Juan Cruz Mercado

    Un silencio se hacía dueño de un tinglado grande donde se practica boxeo o al menos se practicaba. Los mejores amateurs pasaron por ahí. Hoy, solo queda el recuerdo de ese éxito como si todo lo que pasó no haya valido la pena.

    Con la cabeza baja, con un cigarrillo casi consumido en la mano y con una resignación nos contó lo que pasa el dueño del gimnasio, Alejandro Reartes. "La realidad del gimnasio es triste, hay una realidad impresionante", dijo Reartes que vino hace 30 años desde Córdoba a cumplir el sueño de transmitir lo que sabe que es boxear.

    "Desde que se reactivó el boxeo tras la pandemia pasaron muchos chicos por acá preguntando para anotarse y pidiendo que los entrene, pero no recibo a nadie porque no tengo elementos", concretó.

    Yo la verdad que golpeé muchas puertas, no me las cerraron, pero me dijeron que espere y yo no tengo cara para estar todos los días pidiendo y pidiendo porque yo no soy así como otras personas que están acostumbradas a eso"

    Un gimnasio con mucha historia: "Este es uno de los gimnasios más exitosos donde pasaron varios púgiles que se destacaron y los formé yo".

    Un silencio invadió la charla y con un nudo en la garganta, dijo: "Estoy a punto de cerrar el gimnasio. No lo cerré por mi nieto Fernando que está reactivando su carrera boxística y le estoy dando una mano. Una vez que él decida hacer otra cosa o se vaya del gimnasio yo lo cierro".

    Como dejando una puerta abierta, dijo: "Puede haber una solución. Las autoridades que correspondan se tienen que poner las pilas. Hasta gratis puedo atender porque todo esto es mío, no tengo que pagar ningún alquiler. Lo justo sería que a mis pupilos les tiren una beca para que puedan seguir luchándola. No sé cómo estarán en otros lugares pero sé que están dando becas. Si yo hago el anuncio que enseño gratis, se llena y ahí voy a poder hacer la contención que corresponde".

    Con ironía, dijo: "La otra solución que tengo es vender las pocas cosas que tengo y poner una pileta de natación porque hoy hay muchos boxeadores que tiran piñas como si estuvieran nadando".

    Hasta el momento no hay solución, solo desolación de lo que un día fue un gimnasio lleno de chicos y hoy son solo apenas recuerdos.

    Su sueño de organizar veladas de box y tener un albergue para boxeadores