Catuchas

"Hay peces donde parece imposible encontrar": los descubrimientos de una científica catamarqueña en los humedales de la Puna

Los registros revelan la presencia de peces nativos en ambientes extremos y ecológicamente sensibles de la Puna.

Por Lucas Segura

Julieta Andreoli Bize es doctora en Ciencias Biológicas y docente de la Universidad Nacional de Catamarca. En abril de 2024, presentó junto a los investigadores Luis Fernández y Guadalupe Contrera un trabajo que documenta el hallazgo de nuevas poblaciones de peces en humedales altoandinos de la provincia. El estudio fue realizado en el marco del Instituto de Biodiversidad Neotropical (IBN, UNT – CONICET) y pone el foco en dos especies endémicas: Trichomycterus belensis y Trichomycterus catamarcensis, que hasta ahora solo habían sido registradas en su localidad tipo.

Estos bagres andinos pueden habitar desde aguas subterráneas hasta surgentes geotermales.

“Son ambientes extremos, inhóspitos, donde uno no esperaría encontrar vida acuática. Pero hay peces. Y eso dice mucho sobre el equilibrio ecológico y la calidad del agua en estos territorios”, explicó la investigadora en diálogo con Inforama.

Los nuevos registros se localizaron en diez surgentes y arroyos, entre los 3.200 y 3.640 metros sobre el nivel del mar, en las cercanías de la Laguna Blanca, área que forma parte de la Reserva de la Biósfera y declarada como sitio Ramsar, en el departamento Belén.

Un trabajo silencioso y "poco marketinero"

Formada académicamente en Catamarca, la doctora Bize señaló la falta de visibilidad del estudio de los peces andinos: “No es lo mismo que estudiar aves coloridas o mamíferos grandes. Estos peces no carismáticos viven ocultos y no llaman la atención, pero son fundamentales para comprender los cambios ambientales en la región”.

Aunque existen registros desde 2002, el avance de la actividad minera y la presencia de especies exóticas invasoras como la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) representan amenazas crecientes para estos ecosistemas frágiles.

“No estoy en contra de la minería, pero sí de los impactos no controlados. Si no regulamos el uso del agua superficial y subterránea, la conservación de estas especies está en peligro”, advirtió.

Ciencia desde el territorio

El informe destaca que, si bien la diversidad de peces en la Puna Argentina es baja, tiene un enorme valor ecológico. La familia Trichomycteridae, que agrupa pequeños bagres adaptados a condiciones extremas, habita desde aguas subterráneas hasta surgentes geotermales. Entre ellos se encuentra Trichomycterus catamarcensis, considerado por los investigadores como un posible indicador ambiental.

Laguna Blanca, Pasto Ventura y otros humedales de Belén están protegidos por la presencia de la vicuña, que actúa como especie paraguas. Pero por debajo de ella hay todo un ecosistema que también necesita ser preservado”, señaló Bize.

A pesar del valor ambiental de estas especies, la especialista remarcó la escasa presencia de profesionales en la región. “Soy la única ictióloga en Catamarca. Y en el NOA somos muy pocos. Es una disciplina poco visible, difícil de acceder y con pocos recursos. Pero si no lo hacemos desde acá, desde el territorio, ¿quién lo va a hacer?”

Una oportunidad para el conocimiento local

La investigación también contó con el apoyo de las comunidades originarias, especialmente de la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita de Belén, desde allí, la ciencia y el territorio dialogan para preservar los ecosistemas altoandinos.

Estos peces no solo revelan parte de la historia geológica de los Andes. También nos permiten pensar el presente y el futuro de la preservación del agua en la Puna Catamarqueña.

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