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Por qué el Mejor Poncho 2026 cuesta más de $6 millones y cuánto tiempo demandó su confección

Detrás del Premio Adquisición al Mejor Poncho Catamarqueño 2026 no solo hay una pieza de alto valor cultural, sino también cientos de horas de trabajo artesanal. El poncho confeccionado por Saúl Suárez, de Laguna Blanca, fue valuado en $6.800.000  y demandó entre cuatro y cinco meses de elaboración, un proceso que comienza mucho antes de que el telar entre en acción.

Como ocurre con todas las obras que reciben ese galardon, la prenda pasará a formar parte del patrimonio de la provincia y será incorporada a un museo para su conservación y exhibición.

Durante una entrevista radial, el artesano explicó que confeccionar un poncho de vicuña implica una serie de tareas minuciosas que requieren tiempo, experiencia y precisión. El tejido representa solo una parte del proceso, ya que previamente es necesario seleccionar cuidadosamente la fibra y preparar cada uno de los materiales.

"Un poncho de vicuña tarda cuatro o cinco meses, dependiendo. Hay momentos en que uno no se puede dedicar tanto tiempo porque también tiene otras tareas", señaló.

El trabajo empieza mucho antes del telar

Aunque el tejido es la etapa más visible, Suárez explicó que buena parte del proceso ocurre antes de colocar el primer hilo en el telar. La clasificación de la fibra de vicuña y la preparación del material son fundamentales para obtener una pieza de alta calidad.

El artesano indicó que gran parte del tiempo se destina a clasificar el hilo y a seleccionar cuidadosamente las distintas calidades que compondrán el poncho, un trabajo artesanal que requiere paciencia y experiencia.

Cada etapa se realiza de forma manual y exige una atención permanente para lograr uniformidad en la textura, el color y el acabado de la prenda.

Un diseño ancestral que exige precisión

La pieza que obtuvo el Premio Adquisición también se distingue por incorporar un diseño tradicional de la Puna catamarqueña, elaborado íntegramente sobre fibra de vicuña.

Según explicó Suárez, el poncho presenta “un diseño muy ancestral”, conocido como ojo de perdiz. “Además tiene un rapacejo que lo hace muy particular y le da una caída muy linda”. “Es muy distinto al poncho que se venía haciendo", describió.

El tejido combina tonos marrón, beige y blanco que resaltan el dibujo tradicional y requieren un trabajo preciso para mantener la simetría durante toda la confección.

Dos años consecutivos para una misma familia

Jaime y Saúl Suarez en la Fiesta del Poncho 2026.

El reconocimiento obtenido por Saúl Suárez también vuelve a poner en valor el trabajo de una familia dedicada al tejido artesanal en Laguna Blanca. El flamante ganador es hermano de Jaime Iván Suárez, quien obtuvo el Premio al Mejor Poncho Catamarqueño en la edición 2025.

De esta manera, los hermanos Suárez lograron quedarse con el máximo reconocimiento de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho en dos años consecutivos, consolidando a Laguna Blanca como uno de los principales centros de producción textil artesanal de la provincia.

Durante la entrevista, Saúl destacó el talento de los artesanos de su entorno y mencionó especialmente a sus hermanos al referirse a la calidad de los tejidos que se realizan en la localidad.

"Mi hermano José Guido Suárez y Jaime Iván Suárez tejen impresionante. Tienen esa tranquilidad y ese manejo que hacen muy bien una tela", expresó.

Además, remarcó que el mayor desafío es preservar los conocimientos heredados de sus padres y abuelos para que las técnicas tradicionales continúen vigentes.

"Estas cosas no se tienen que perder y no se tienen que acabar. Siempre vamos a seguir trabajando y lo vamos a seguir difundiendo", afirmó.

Con un gran valor y tras un proceso de elaboración que demandó entre cuatro y cinco meses de trabajo, el poncho confeccionado por Saúl Suárez refleja el tiempo, la dedicación y el conocimiento que requiere una de las expresiones más representativas de la artesanía catamarqueña. 

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