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Rescató una técnica ancestral de la Puna y ganó el premio al mejor poncho de la fiesta

El maestro textil Saúl Albino Suárez aplicó la trama "ojo de perdiz" en fibra de vicuña tras un trabajo de rescate cultural de casi una década.

Por Lourdes Costanzo

La recuperación de saberes tradicionales le valió al artesano Saúl Albino Suárez el premio de adquisición en la Fiesta del Poncho con una prenda en fibra de vicuña. "Fuimos rescatando hace siete u ocho años atrás con gente de Laguna el ojo de perdiz; siempre lo transmitían en puyo o en ponchos de llamas, pero fuimos incluyéndolo a la vicuña", explicó el maestro textil. Esta adaptación de un entramado tradicional grueso a la delicadeza de la fibra fina fue determinante para la obtención del máximo galardón, superando su logro de 2024 cuando obtuvo el reconocimiento al mejor poncho sin adquisición.

La confección del poncho galardonado demandó un período de cuatro meses de labor artesanal y una inversión técnica de alta precisión. El artesano detalló que la elaboración incluye una etapa previa de "clasificación de fibra, torcido y selección del color", un proceso meticuloso que justifica la cotización de $6.800.000 fijada para la prenda. La pieza destaca por su trama hilo por hilo, componiendo un patrón continuo de rombos y franjas superpuestas que cuenta con toda la certificación y papeles al día para su venta.

El desarrollo de estas piezas patrimoniales se enmarca en el apoyo técnico de la Ruta del Telar y en la graduación académica de los tejedores. Suárez valoró el acompañamiento del proyecto estatal durante casi cuatro años y recordó la diplomatura recibida en la universidad local: "Teniendo la experiencia y aprendiendo más, creo que uno se encamina bien; son saberes que uno aprende y le sirven para todo el público". Esta complementación entre conocimientos heredados y aprendizaje formal le permite perfeccionar la producción y dar a conocer el trabajo de Laguna Blanca.

El ciclo productivo de estas prendas de vicuña enfrenta además los desafíos que impone el clima sobre la fauna de la alta montaña. El artesano advirtió que "hace mucho frío en Laguna por el tema de las nieves" y por los vientos del año pasado, remarcando que "hay que darle prioridad al animal para que se pueda sostener y poder tener trabajo siempre". A pesar del extenso tiempo que exige el telar, Suárez concluyó que la preservación de esta actividad textil se consolida como un camino laboral lindo y rentable para los cuatro puestos de artesanos de su localidad.