
La investigación por la presunta venta ilegal de animales silvestres a través de redes sociales sumó un nuevo avance durante la madrugada de este lunes, cuando la Justicia ordenó el arresto del principal sospechoso y el secuestro de su teléfono celular.
El procedimiento fue realizado por personal de la División Delitos Culturales y Ambientales de la Policía de la Provincia, como continuidad del allanamiento efectuado en un domicilio del barrio Valle Chico, en la Capital.
Por disposición de la fiscal de Instrucción Yesica Miranda, los investigadores arrestaron en averiguación del hecho a un hombre de 39 años, quien quedó a disposición de la Justicia mientras avanzan las medidas para determinar su presunta responsabilidad.
La medida fue adoptada conforme al artículo 285 del Código Procesal Penal de Catamarca y no implica, por el momento, que el investigado haya sido condenado ni declarado culpable.
Un celular será clave para la investigación
Durante las nuevas diligencias, la Policía secuestró un teléfono celular Samsung A52, que será sometido a pericias informáticas.
Los investigadores buscarán determinar si el dispositivo contiene publicaciones, conversaciones, fotografías, contactos, transferencias u otros registros digitales relacionados con la presunta oferta y comercialización de los animales a través de las redes sociales.
El análisis del teléfono podría permitir establecer desde cuándo se desarrollaba la actividad, cuántos ejemplares habrían sido comercializados y si existían otras personas vinculadas con la captura, traslado o venta de fauna silvestre.
El allanamiento y los animales rescatados
La causa comenzó a partir de una denuncia radicada en la Unidad Judicial N.º 9, relacionada con publicaciones en redes sociales en las que presuntamente se ofrecían animales silvestres para la venta.
Como consecuencia de la investigación, la Fiscalía de Instrucción de Primera Nominación solicitó un allanamiento, que fue autorizado por el Juzgado de Control de Garantías N.º 1.
En el domicilio investigado fueron secuestradas dos tortugas terrestres y catorce aves silvestres, entre ellas cardenales, reinas moras, pepiteros, tiapichos, un chingolo y un cabecita negra.
También se encontraron cinco jaulas que presuntamente eran utilizadas para mantener a los animales en cautiverio.
Los ejemplares quedaron bajo el resguardo de profesionales de la Dirección de Recursos Forestales, Suelo y Biodiversidad, quienes intervinieron en su traslado y evaluación.
Qué pena podría recibir
La causa es investigada como una posible infracción al artículo 27 de la Ley Nacional N.º 22.421 de Conservación de la Fauna.
La norma establece que las penas previstas para la caza ilegal también pueden aplicarse a quien, con conocimiento de su origen ilícito, transporte, almacene, compre, venda, industrialice o introduzca en el comercio animales, piezas, productos o subproductos provenientes de la caza furtiva o la depredación.
En caso de que la Justicia determine que los animales provenían de una captura o comercialización prohibida y que el acusado conocía esa situación, podría enfrentar una pena de dos meses a dos años de prisión, además de una inhabilitación especial de hasta cinco años.
La escala podría elevarse a entre cuatro meses y tres años de prisión, con una inhabilitación de hasta diez años, si se comprobara que la actividad fue realizada de manera organizada, con la participación de tres o más personas o mediante elementos prohibidos.
La aplicación de estas penas dependerá de la calificación jurídica definitiva, del origen de los animales, de la evidencia obtenida del teléfono celular y de lo que logre acreditarse durante la investigación.
Por el momento, el hombre permanece arrestado y rige sobre él el principio de inocencia, mientras la Fiscalía busca determinar el alcance de la presunta comercialización ilegal y la posible participación de otras personas.