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Desesperado video de un conocido preso catamarqueño desde la cárcel: "No deseo que se repita la historia con mis hijos"

Desde el Servicio Penitenciario, Jacobo "Niño J" Jiménez difundió una filmación exigiendo tratamiento para sus adicciones y denunciando torturas. Estudiante de Abogacía tras 14 años de encierro, acarrea un historial que incluye una histórica fuga y liderar una banda narco.

Por Gustavo Pinto

A través de un video grabado en la clandestinidad de su celda, Jacobo Eliseo Jiménez, un recluso ampliamente conocido en el ámbito delictivo local bajo el alias de el "Niño J", rompió el silencio para exponer lo que describe como una sistemática violación de derechos humanos dentro del Servicio Penitenciario de Catamarca. Leyendo un cuaderno donde asentó sus reclamos para "no saltarse ningún renglón", el interno realizó un dramático descargo en el que solicitó la intervención de los medios de comunicación locales y el cese de los maltratos institucionales.

El eje central del reclamo de Jiménez radica en la falta de asistencia integral para su reinserción y el tratamiento de sus consumos problemáticos. "He pedido en reiteradas oportunidades ayuda, tratamiento para mis adicciones y jamás tuve respuestas algunas", afirmó frente a la cámara, apuntando directamente contra profesionales del área judicial y de salud del penal, a quienes acusó de mentirle en la cara y burlarse de sus peticiones. El interno, que ya cumple 14 años de privación de la libertad, argumentó que las autoridades solo se enfocan en el castigo y no en "la raíz del problema".

Entre denuncias de violencia y el estudio de las leyes

A lo largo de su alocución, el "Niño J" describió un panorama de desatención que, según sus palabras, afecta tanto a los reos como al propio personal de guardia, aduciendo que existe "un total abandono tanto para el preso como para el penitenciario". Sin embargo, las acusaciones más graves apuntaron a la violencia física. Tras detallar que ha radicado denuncias por agresiones e incluso por un presunto intento de homicidio ordenado desde la misma estructura penitenciaria, cuestionó las contradicciones entre el marco legal vigente y la realidad carcelaria.

"Desde el día que leí las leyes, de cómo funciona, me confundió más la cabeza cuando veo que todo está al revés. Lo que dicen 'cuidar al interno', no dice 'atar y pegar'. Dice 'brindarle ayuda', no atarlo, pegarlo, escucharlo cómo grita y burlarse de eso", sentenció con dureza. Jiménez reveló que actualmente se encuentra abocado a la lectura y al estudio de la carrera de Abogacía de forma autodidacta, buscando herramientas legales "para tener un poco más de conocimiento y no ir tanto al choque".

Un prontuario marcado por una fuga histórica y narcotráfico

Pese al tono de su reclamo actual, el nombre de Jacobo Eliseo Jiménez arrastra un frondoso e impactante historial en las crónicas policiales de la provincia. Su raid delictivo comenzó a principios de 2012, saltando a los titulares de los medios masivos cuando aún era menor de edad por cometer violentos robos y hurtos con armas de fuego.

El primer gran hito de su prontuario ocurrió el 25 de mayo de 2013. Utilizando un alicate o pinza para sortear el sistema de seguridad, Jiménez se convirtió en el único interno en lograr fugarse del Penal de Miraflores. Aquella fuga causó un fuerte revuelo en la provincia e implicó masivos operativos de cerrojo en las rutas fronterizas hasta que fue recapturado horas después en el departamento Valle Viejo. Por estos hechos, su condena inicial unificada se elevó a 12 años de prisión.

Su situación procesal se agravó severamente en el ámbito de la Justicia Federal. Tras recibir el beneficio de salidas transitorias, Jiménez fue sindicado como el líder operativo de la denominada "La Banda de los Camellos J", una red de narcotráfico desbaratada tras una investigación iniciada en 2021 por Gendarmería Nacional y Drogas Peligrosas. La banda utilizaba personas que ingerían cápsulas de estupefacientes en Tucumán; posteriormente, el propio Jiménez volvía a ingerir la sustancia tras sus salidas para ingresarla al penal, maniobra que realizaba en presunta complicidad con guardiacárceles. Por esta causa, el Tribunal Oral Federal de Catamarca dictó un veredicto condenatorio que le sumó una nueva pena de 7 años de prisión.

El recluso no desconoció su pasado en la filmación y manifestó sentir "vergüenza" por la exposición, aunque desmarcó su presente de las acciones de su juventud: "Sí me hago cargo de mi pasado y de mis errores cometidos, pero fue un pendejo inmaduro que cometió errores como cualquier adolescente".

Hoy, con hijos adolescentes en el exterior, Jiménez aseguró que su mayor motivación para exigir un cambio es evitar que su familia replique su propio historial. "Están comenzando como comencé yo justamente, juntándose en las esquinas, y hoy miren mi situación. No deseo que se repita la historia con mis hijos", concluyó, consciente de que sus declaraciones públicas podrían acarrearle represalias dentro del pabellón.

 

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