
Javier Milei protagonizó una intervención contundente ante la Asamblea General de la ONU, donde apuntó contra la burocracia internacional y el avance del Estado sobre las libertades individuales. En su diagnóstico, el mandatario denunció que la organización multilateral se ha alejado de su espíritu fundacional y se ha transformado en una “estructura supranacional de burócratas” que buscan imponer una agenda global sin consenso. Aun así, aclaró que Argentina sigue creyendo en la necesidad de la cooperación internacional, siempre que respete los derechos naturales y la soberanía de los Estados miembros.
El presidente argentino también reafirmó su alineamiento con la agenda política y económica de Donald Trump, a quien elogió por sus políticas migratorias y comerciales. Milei comparó su gestión con la del exmandatario estadounidense, sosteniendo que ambos enfrentan desafíos similares en un mundo atrapado en el cortoplacismo. En este contexto, defendió la implementación de medidas impopulares pero necesarias, priorizando el crecimiento económico sostenido, el respeto a la propiedad privada y el libre mercado. “No vamos a sacrificar el futuro en el altar del presente”, afirmó con énfasis.
Entre sus principales reclamos, Milei exigió la liberación de Nahuel Gallo, un gendarme catamarqueño que, según denunció, fue víctima de una desaparición forzada en Venezuela. En un pedido directo al gobierno de Nicolás Maduro y a la comunidad internacional, calificó la situación como una grave violación a los derechos humanos e instó a los organismos multilaterales a intervenir para garantizar su liberación inmediata. “Defender la libertad también implica actuar ante estos atropellos”, subrayó el mandatario.
En el tramo final de su discurso, el jefe de Estado recordó cuatro ejes que consideró fundamentales para la Argentina: el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, la condena al terrorismo fundamentalista, el repudio a la violencia política de izquierda y la denuncia del exceso de organismos dentro de la ONU. Con un tono desafiante, Milei advirtió que muchos países están cayendo en “la trampa del populismo y el gasto público desenfrenado”, lo que —según su análisis— genera estancamiento económico, deterioro institucional y pérdida de libertades. “El Estado no crea riqueza, la destruye”, concluyó.