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Adolescentes y adultos mayores, las franjas etarias con más predisposición suicida

En Catamarca se realizó una charla con especialistas, donde resurgió la urgencia de trabajar en un Programa Provincial que baje políticas específicas. En pandemia se registró un aumento de intentos de suicidio, y cada vez son más jóvenes. 
Por Lucia Acosta

Catamarca es una provincia donde la problemática del suicidio no ha perdido vigencia, y pese a los esfuerzos estatales, los números siguen arrojando cifras angustiantes.

Hace pocas semanas, se realizó un encuentro en la UNCA con especialistas que abordaron la temática, de las que participaron múltiples actores y se arrojaron algunas conclusiones.

“En Catamarca se vienen haciendo muchas actividades desde hace muchísimos años: programas, estrategias de posvención, leyes provinciales. Teniendo en cuenta que en 2002 tuvimos pico de suicidio por encima de la media en Argentina, y en 2019 UNICEF relevó que Catamarca aparecía con 19,3 puntos sobre 100 mi habitantes”, explica Diego Molina, director de un centro especializado en suicidiología. 

Teniendo presentes estos datos, lo que se presentó en el Congreso fue pensar en la urgencia de elaborar un programa provincial de prevención del suicidio que aune esfuerzos de todos los sectores.

“Por su urgencia, el suicidio es considerado un problema de salud pública y colectiva. Esto significa que no sólo el Estado tiene la obligación de intervenir, sino también el sector privado, los medios de comunicación y la sociedad toda deben hacer esfuerzos”, explicó Molina.

El especialista se refirió nuevamente al estudio llevado a cabo por UNICEF en 2019, donde se destaca que  que las franjas etarias más afectadas por este flagelo son las “sobremotivadas”, refiriéndose a los adolescentes y jóvenes, y a la franja “desmotivada” que corresponde a la tercera edad

Pospandemia y sus efectos

Consultado por los efectos de la pandemia en la Salud Mental, el especialista indicó que aún no hay datos que demuestren fehacientemente lo que se “percibe” en los consultorios.

El aislamiento y la no vinculación directa dejó una marcada afectación socio afectiva, y en algunas se ha profundizado. Aún no hay datos relevados, pero lo que se observa en la práctica clínica es que hay un aumento de cuadros depresivos y espectro de trastornos de ansiedad”, explicó.