
A diez años del caso que fue reconocido por el Vaticano como el milagro atribuido a Fray Mamerto Esquiú, Ana Paz, madre de Ema, recordó cómo fue la recuperación de su hija tras sufrir una grave infección ósea cuando tenía apenas dos meses de vida. La historia, ocurrida en Tucumán, fue clave en el proceso de beatificación del fraile catamarqueño y volvió a cobrar relevancia en el marco de un nuevo aniversario de su nacimiento.
“Está bien, gracias a Dios, es una niña sanita”, expresó la mujer al hablar sobre el presente de Ema, quien actualmente asiste a la escuela, practica natación y disfruta de dibujar y pintar.
El cuadro médico de Ema y la recuperación sin explicación científica
La madre recordó que el cuadro médico de la pequeña era crítico y que los profesionales evaluaban intervenciones complejas debido al deterioro que presentaba el hueso afectado. En ese contexto, relató que un médico le entregó una estampita de Fray Mamerto Esquiú y le sugirió rezar.
“Yo sentía que era mi última oportunidad”, contó Ana Paz al recordar aquellos días de incertidumbre y angustia.
Según explicó, tras ese momento comenzó una recuperación inesperada que sorprendió incluso a los especialistas. La mujer sostuvo que, cuando llevaron nuevos estudios médicos, el traumatólogo no podía creer la evolución de la niña. “Él me decía: ‘Eso no puede ser’”, recordó.
Ana Paz señaló que todavía hoy les cuesta dimensionar lo ocurrido, aunque asegura que la experiencia transformó profundamente a toda la familia. “Entendemos lo que nos pasó, pero todavía decimos ‘wow’”, expresó.
La estampita que recibió en aquel momento continúa guardada por la familia como uno de sus objetos más valiosos. “Esto va a ser para vos, para tus hijos y tus nietos”, le dijo a Ema tiempo después, según relató.
La mujer también recordó que durante meses la niña atravesó controles permanentes debido a la gravedad del cuadro. Sin embargo, con el paso del tiempo, los médicos comenzaron a confirmar la mejoría definitiva.
“Después de los dos años ya nos dijeron que nos quedáramos tranquilos”, comentó.
La recuperación de Ema fue analizada durante el proceso de beatificación de Fray Mamerto Esquiú. El Vaticano consideró el hecho como una curación sin explicación científica, lo que permitió que en 2021 el papa Francisco declarara beato al religioso catamarqueño.
Actualmente, la causa de canonización continúa abierta y requiere la aprobación de un segundo milagro para avanzar hacia la santidad.

