
Un ex preso político colombiano que compartió celda con el gendarme catamarqueño Nahuel Agustín Gallo brindó un crudo testimonio sobre las condiciones de detención en la cárcel venezolana El Rodeo I, actualmente denominada CESMAS. El relato aporta una mirada directa sobre la realidad que enfrentan los detenidos por motivos políticos en Venezuela y pone el foco en la situación del efectivo argentino, detenido desde diciembre de 2024.
Iván Colmenares, acusado de “terrorismo” y “conspiración”, describió el penal como un lugar sin garantías judiciales ni acceso a abogados. Según explicó, los detenidos son sometidos a procesos irregulares, obligados a firmar documentos bajo presión y mantenidos en un estado de incertidumbre total, sin información clara sobre su situación legal ni posibilidades de defensa.
El ex detenido recordó que conoció a Gallo a fines de 2024 y destacó la profunda angustia que atravesaba el gendarme por su familia, en especial por su hijo. La incomunicación era casi absoluta y, durante meses, sus allegados no supieron si estaban vivos. Colmenares señaló que Gallo no podía comunicarse por no recordar números telefónicos, lo que incrementaba su desesperación.
Colmenares también denunció malos tratos por parte de los custodios, incluyendo golpes, traslados encapuchados y el uso de gases dentro de las celdas. Aseguró que en el penal hay detenidos de más de 35 nacionalidades y afirmó que muchos son utilizados como moneda de cambio político. La situación de Nahuel Gallo continúa siendo reclamada por el Gobierno argentino ante organismos internacionales, que denuncian su detención como arbitraria y exigen su liberación.