
El CONICET presentó esta mañana oficialmente el Proyecto de Investigación Estratégica Territorial en Red (PIET-R 2025) “Estudio transdisciplinario y saneamiento integral del río El Tala”, una iniciativa científica de impacto social que se desarrollará en la Capital de Catamarca y que involucra a más de 20 investigadores e investigadoras de distintas instituciones del país.
El lanzamiento se realizó en la sede del IRES (CONICET–UNCA) y contó con la participación de autoridades académicas, equipos técnicos, organismos del Estado y representantes de la comunidad local, organizada en la Unión Vecinal Cigali Mayu.
En diálogo con Inforama, el antropólogo social e investigador del CONICET Dr. Luciano Martín Mantiñán, uno de los integrantes del proyecto, explicó que el trabajo surge a partir de una preocupación concreta del territorio, la contaminación del río El Tala como consecuencia del crecimiento poblacional sin infraestructura cloacal adecuada.
¿Cómo surgió el proyecto?
"Durante 2024 comencé a visitar la quebrada de manera periódica. Yo no vivo en Catamarca, sino en Córdoba, por lo que no estoy de forma permanente, pero desde esos primeros encuentros empecé a interiorizarme en las principales preocupaciones de la comunidad. El tema central era el río.
El río es muy lindo, tiene un agua hermosa, pero presenta un problema importante, en las últimas dos décadas la población se fue asentando sin infraestructura cloacal. En términos generales, los residuos domiciliarios terminan llegando al río. A partir de eso, comenzamos a pensar junto a la comunidad —con Augusto y otros vecinos— qué se podía hacer.
Se abrió una convocatoria del CONICET y, aunque pensábamos que no iba a salir porque la situación es difícil, finalmente se aprobó un proyecto bastante ambicioso. La propuesta es realizar un diagnóstico integral de la quebrada, focalizado en el agua para identificar si existe contaminación, con qué está contaminada y en qué grado, pero también incorporando el análisis de la flora, la fauna y las actividades productivas. La idea es ver la “película completa” del río.
A partir de ese diagnóstico, el proyecto apunta a desarrollar e implementar formas de tratamiento del agua domiciliaria, como reactores biológicos —mucho más complejos que un biodigestor tradicional— y evaluar su funcionamiento en el territorio. El proyecto tiene una duración de dos años y comenzaría entre marzo o abril del año próximo.
La idea es instalar, ojalá, entre 10 y 15 reactores a modo de prototipo, monitorear cómo funcionan y, a partir de ahí, poder ampliar la experiencia a toda la zona o incluso replicarla en otros ríos con características similares. Para nosotros, lo importante de la ciencia es evaluar si una solución puede ser efectiva en un territorio concreto; llevar soluciones desde afuera sin conocer el lugar no sirve."
¿Cómo fue la respuesta de la comunidad cuando les propusieron este proyecto?
"La respuesta fue muy abierta desde el inicio. Todo el proyecto se construyó de manera dialogada con Augusto y con la gente de la unión vecinal. La comunicación con la comunidad es permanente y la idea es avanzar siempre por donde ellos consideren necesario.
Además, tenemos la intención de registrar todo el proceso y generar materiales que puedan ser comprendidos incluso por los chicos. Queremos que un niño pueda entender qué hizo un genetista o qué se investigó en el lugar. Todavía no está definido el formato, pero pensamos en folletos, trípticos u otros materiales de divulgación.
Si una solución tecnológica se lleva a un territorio y la gente no la considera necesaria, interesante o no sabe cómo usarla, simplemente no se usa. Por eso todo el trabajo se hace y se hará en diálogo constante con la comunidad."
¿Existe actualmente un diagnóstico ambiental o estudios sobre la calidad del agua en la Quebrada del Tala?
"No existe un diagnóstico completo como el que estamos proponiendo. Hay estudios aislados: informes sobre inundaciones de hace algunos años, análisis puntuales sobre ciertas bacterias en el agua, pero son trabajos realizados en distintos momentos y sobre aspectos específicos.
La contaminación es un fenómeno dinámico. Un estudio del agua de hace diez años hoy ya no representa la situación actual. Por eso creemos que es necesario construir un diagnóstico integral y actualizado que permita comprender realmente qué está pasando en el río."
¿Hay antecedentes de proyectos similares en la región o en otros países?
"No muchos, ni acá ni afuera. Incluso a nivel internacional este tipo de trabajos no son tan comunes. A veces se piensa que este enfoque territorial es propio del “tercer mundo”, pero la ciencia aplicada al territorio, en diálogo con las comunidades y desarrollando soluciones concretas, no es algo habitual en ningún lado.
Estamos muy contentos con el proyecto. Más allá del conocimiento que se pueda generar y aplicar, para mí la ciencia es una pasión y algo que se disfruta. Creemos que va a ser una herramienta útil para el territorio y ojalá pueda replicarse en otros lugares." concluyó.
El proyecto comenzará el próximo año con un cronograma semestral de dos años y contará con un presupuesto estimado de 30 millones de pesos anuales. El proceso permitirá a la comunidad local no solo mejorar la calidad del agua, sino también comprender y gestionar los procesos que se desarrollan en el territorio y su impacto ambiental, promoviendo prácticas adecuadas de saneamiento frente a la falta de infraestructura y otros factores de contaminación.


