Los dueños de gatos comprenden que, más allá de su fama de independientes, estos animales pueden demostrar un cariño muy profundo. Es común ver mascotas que eligen dormir siempre en la misma cama, que acompañan a un humano específico por toda la casa o que reservan sus muestras de afecto para una persona en particular.

Sin embargo, los estudios científicos respaldan que estas conductas no son aleatorias. Nuevas investigaciones en etología felina, difundidas por la publicación especializada "Catster", indican que estos animales desarrollan vínculos de preferencia hacia ciertas personas, una elección que se fundamenta en factores emocionales más intricados de lo que se suele creer.

¿Cómo eligen los gatos a su persona favorita?

La conexión entre un felino y su humano predilecto no se da por casualidad, sino que se construye a partir de una mezcla de vivencias, hábitos y señales que el animal interpreta como seguras y placenteras.

De acuerdo con diversos expertos y veterinarios, el tiempo de calidad que pasamos con nuestra mascota es uno de los elementos más influyentes. Jugar, acariciarlo, alimentarlo de forma regular y mantener su entorno limpio son acciones que fortalecen la sensación de confort.

Pero la atención no lo es todo, ya que los gatos también aprecian el respeto por su autonomía. A diferencia de los canes, disfrutan de decidir cuándo y cómo interactuar, por lo que imponer el contacto o invadir su espacio puede producir rechazo o ansiedad.

En este contexto, entender su lenguaje corporal, como la postura de la cola, la orientación de las orejas o los sonidos que emite, permite discernir cuándo buscan compañía y cuándo desean estar solos.

El tono de voz también cumple un rol crucial. Los felinos son muy sensibles a los sonidos y suelen sentirse más tranquilos con voces serenas y moduladas. Por esta razón, los investigadores sostienen que frecuentemente se inclinan por las personas que les transmiten calma al dirigirse a ellos.

Incluso, ciertos trabajos académicos señalan que, en muchos hogares, los gatos exhiben mayor cercanía con las mujeres porque suelen emplear un trato más suave y movimientos menos repentinos.

Y, cuando este animal elige a alguien como su humano favorito, lo expresa de diversas maneras: descansa cerca, realiza el “amasado” con sus patas delanteras, acerca juguetes, ronronea o se frota contra las piernas, gestos que unen afecto con la necesidad de marcar su territorio.