En el corazón de Santa Fe, hay localidades que esconden verdaderas joyas. Zenón Pereyra es un claro ejemplo de ello. Este pequeño pueblo del departamento Castellanos fue nominado para competir por un lugar en la edición 2026 de Best Tourism Villages, la iniciativa de ONU Turismo que galardona a aquellos destinos rurales que preservan su esencia cultural y fomentan el desarrollo comunitario.
Alejado de los itinerarios más concurridos, el pueblo propone una vivencia diferente: una mezcla de historia, legado arquitectónico, costumbres y una calma que invita a perderse en sus calles, donde cada esquina parece ocultar un secreto esperando ser revelado.
Una localidad marcada por el simbolismo y el enigma
Lo que más sorprende de Zenón Pereyra es su estrecha relación con la simbología masónica. Su plano urbano está compuesto por 33 calles, un número que remite a principios de esa tradición, y en varias de sus edificaciones se encuentran columnas, emblemas y alusiones que no son evidentes a simple vista.
Recorrer sus veredas implica prestar atención a los detalles: flores de lis grabadas en viejas fachadas, ornamentos inusuales y construcciones que han preservado casi intacto su estilo original.
Este patrimonio arquitectónico es el eje del denominado Circuito Histórico Cultural Arquitectónico, uno de los paseos más concurridos por los turistas.
Museos, inmigración y herencia cultural
La identidad de Zenón Pereyra también está fuertemente influenciada por la inmigración italiana, en especial por la presencia piamontesa que moldeó muchas de sus tradiciones y modos de vida.
En el pueblo funciona Casa Viva - Museo de Culturas, un sitio dedicado a preservar las historias de los primeros colonos y el desarrollo de la comunidad.
Otro espacio imperdible es el Museo Bucci, que cautiva con una exhibición vinculada al mundo del automóvil y prototipos de diseño y fabricación exclusivos.
A esto se suma la recuperación de la antigua estación de tren, un lugar que guarda la memoria del crecimiento del pueblo y que hoy funciona como punto de encuentro para los vecinos.
Sabores que cuentan una historia
La gastronomía es otro pilar de la experiencia local. Las recetas transmitidas por las familias de inmigrantes se mantienen vivas en reuniones, festejos y eventos populares.
Un dato curioso es la tradición del ajenjo, una bebida que con el tiempo se convirtió en un emblema del pueblo y que sigue siendo parte de la calidez con la que reciben a los visitantes.
Esa combinación de gustos, costumbres y ritmo pausado es justamente lo que más valoran aquellos que llegan en busca de vivencias auténticas.
Una postulación que pone al pueblo en el radar
Zenón Pereyra está entre las localidades argentinas candidatas a los Best Tourism Villages, un reconocimiento que busca destacar a aquellos destinos rurales que apuestan por la conservación cultural, el turismo responsable y el crecimiento local.
El programa no elige a los sitios más grandes o conocidos, sino a aquellos que logran mantener su esencia y fortalecer el lazo entre su gente, su legado y el entorno natural.
