La balacera registrada el año anterior en la Universidad de Florida, que terminó con un saldo de dos fallecidos y al menos cinco lesionados, generó un nuevo frente judicial para OpenAI y reinstaló el debate sobre los límites de seguridad que deben aplicar las plataformas de inteligencia artificial. En las últimas horas, los familiares de una de las víctimas mortales interpusieron una demanda en Tallahassee contra la firma, señalando a ChatGPT de haber "incitado y fomentado" las "ideas delirantes" del presunto agresor, Phoenix Ikner.
La acción legal llega poco después de que el procurador general de Florida, James Uthmeier, lanzara la primera pesquisa penal contra OpenAI para establecer si la firma podría enfrentar algún tipo de "culpa criminal" vinculada al ataque.
OpenAI suma una nueva acusación por el accionar de ChatGPT
La familia de Tiru Chabba —una de las dos personas asesinadas en el tiroteo de abril de 2025, según las autoridades— afirma que Ikner sostuvo miles de conversaciones con el asistente virtual antes de abrir fuego en el predio universitario.
De acuerdo con la denuncia, el sistema habría asistido en la preparación del ataque en múltiples aspectos. Entre otras cuestiones, se menciona que respondió preguntas sobre el manejo de armas y la organización dentro de la universidad, así como sugerencias sobre los horarios con mayor afluencia de estudiantes en el campus.
La demanda también sostiene que Ikner subió fotografías de pistolas y proyectiles para que el chatbot las reconociera. Según el expediente, la inteligencia artificial identificó la pistola Glock utilizada como un arma pensada para disparar "de forma rápida bajo presión" y recomendó mantener el dedo fuera del gatillo hasta el momento de disparar.
Para los denunciantes, ChatGPT "le brindó lo que él interpretó como un incentivo para su estado de confusión". El ataque dejó también a otras seis personas heridas. Ikner se declaró no culpable y el juicio está programado para octubre.
La familia presenta cargos por homicidio por negligencia, negligencia grave, responsabilidad por productos defectuosos y falta de advertencias, entre otros. "OpenAI desarrolló un sistema que sostuvo el diálogo, lo prolongó, aceptó la perspectiva de Ikner, la amplió y realizó preguntas complementarias para mantenerlo enganchado", afirma la denuncia.
En esa línea, el escrito profundiza: "El diseño de ChatGPT generó un peligro manifiesto y previsible para la comunidad que no fue gestionado de forma adecuada".
Los representantes legales de la familia Chabba exigen una indemnización económica sin monto definido y solicitan que OpenAI introduzca mayores filtros de seguridad en ChatGPT. Amy Willbanks, abogada de la familia, advirtió que la compañía debería minimizar y suprimir los riesgos derivados del uso público del chatbot antes de continuar expandiendo su acceso.
"No es aceptable tener un producto sin regulación que esté siendo empleado por personas cuando desconocemos por completo a qué puede llevar", declaró Willbanks durante una rueda de prensa.
Desde OpenAI respondieron que, aunque el tiroteo en la FSU fue una "tragedia", ChatGPT "no es culpable".
Desde la compañía subrayaron que la herramienta "no es responsable" del incidente en la universidad y añadieron: "ChatGPT proporcionó datos objetivos a consultas con información que se encuentra disponible en fuentes abiertas de internet, y no instigó ni promovió acciones ilegales o perjudiciales".
"Trabajamos de forma constante para reforzar nuestras medidas de protección con el fin de identificar intenciones nocivas, prevenir el mal uso y reaccionar de forma adecuada cuando surgen peligros de seguridad", señalaron desde la empresa.
El mes pasado, la firma había comunicado, mediante un comunicado oficial, que está desarrollando nuevos mecanismos para identificar diálogos que puedan derivar en "amenazas, daño a terceros o preparación de acciones en el mundo real". Según explicó OpenAI, cuando una cuenta es señalada internamente por comportamientos de riesgo, un analista humano revisa la actividad para decidir si es necesario alertar a las autoridades.
La creciente ola de litigios contra ChatGPT
El caso de Florida se suma a una lista cada vez mayor de procesos legales contra OpenAI. La empresa enfrenta al menos diez demandas impulsadas por familias que sostienen que distintas personas se causaron daño a sí mismas o a otros luego de interactuar con ChatGPT.
De forma paralela, siete familias de víctimas de otro tiroteo escolar ocurrido en Canadá en febrero también presentaron recientemente una demanda contra OpenAI y su CEO, Sam Altman. En ella, acusan tanto a la compañía como al asistente de haber sido partícipes en las lesiones y muertes ocurridas durante el ataque.
Estas acciones legales surgieron poco después de que Altman se disculpara públicamente con la comunidad de Tumbler Ridge, en la provincia canadiense de Columbia Británica, por no haber informado a las autoridades sobre los diálogos del atacante con ChatGPT, incluso después de que la cuenta fuera señalada por trabajadores de la firma. En ese suceso fallecieron ocho personas, entre ellas seis menores, antes de que el agresor se quitara la vida
