
Entre cerros teñidos de ocre y un silencio que parece detener el tiempo, se encuentra un rincón del norte argentino que supo ganarse el corazón del Sumo Pontífice. Jorge Mario Bergoglio, en su paso como misionero por estas tierras, dejó una frase que aún resuena entre sus habitantes: “Pituil, el mejor pueblo del mundo”. No fue una declaración oficial ni un documento firmado, sino una exclamación espontánea que surgió tras probar la grapa artesanal, esa bebida fuerte que los lugareños elaboran siguiendo métodos ancestrales.
La anécdota se remonta a 1973. En esa época, Bergoglio recorría como jesuita los parajes del Departamento de Famatina, en la provincia de La Rioja. En Pituil, una comunidad de calles tranquilas y paisajes extremos, el entonces sacerdote degustó el aguardiente local y, cautivado, soltó aquella frase que hoy identifica al pueblo. La grapa, destilada a partir del orujo de la uva, sigue siendo un emblema de la zona y un vínculo directo con aquel momento histórico.
El reencuentro con el recuerdo papal
El episodio no quedó en el olvido. Años después, cuando Bergoglio ya era Papa Francisco, el recuerdo de Pituil volvió a flote. En 2016, el entonces ministro de Defensa de la Nación, Julio Martínez, oriundo de Chilecito, mantuvo un encuentro con el Pontífice en el Vaticano. “Fue muy positivo compartir con nuestro Papa porque uno se siente como en casa, por la calidez y sencillez. Lo que dijo sobre nuestra provincia, y en particular de Pituil, nos sorprendió gratamente”, relató Martínez tras la audiencia.
El gesto se repitió cuando el gobernador Ricardo Quintela visitó oficialmente el Vaticano. Entre los obsequios que llevó, no faltó una botella de grapa de Pituil, que provocó una sonrisa cómplice en Francisco. En Famatina, una gigantografía recuerda ese instante, con la frase del Sumo Pontífice como estandarte. Las tres visitas oficiales de Bergoglio a la provincia fueron registradas en los archivos de la Diócesis de La Rioja, según consta en publicaciones del diario El Independiente.
Más que una anécdota: un tesoro arqueológico y cultural
Pero Pituil no vive solo de la fama que le dio el Papa. Asentado a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar, este destino es un verdadero cofre de la historia precolombina. Allí funciona el Museo Arqueológico de Pituil, que resguarda piezas de la Cultura de la Aguada (600-900 d.C.), una de las civilizaciones agroalfareras más significativas del Noroeste argentino.
Caminar por sus calles de adobe es toparse con vestigios de otro tiempo. El Antiguo Molino Harinero y la Iglesia Santo Domingo de Guzmán, construida entre 1876 y 1882, son puntos de referencia. Esta parroquia de fachada clasicista se convierte en el centro de la fe popular cada 4 de agosto, cuando los habitantes rinden homenaje a su santo patrono.
Devoción, tradición y un camino milenario
La espiritualidad de Pituil se manifiesta en la Peregrinación a San Santiago, un recorrido que se realiza a pie o a caballo desde Antinaco, manteniendo una tradición centenaria. Además, la región está atravesada por el Qhapaq Ñan, el Camino del Inca, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este sendero milenario agrega un valor incalculable a los paisajes áridos que rodean al pueblo.
Para quienes buscan desconectar del ritmo urbano, Pituil ofrece un remanso de identidad riojana. Entre viñedos y el aroma de la grapa recién destilada, el lugar demuestra por qué aquel misionero jesuita, que luego se convertiría en la máxima autoridad de la Iglesia Católica, no pudo evitar rendirse ante su encanto.
- Ubicación: Departamento Famatina, norte de La Rioja.
- Acceso: Por el kilómetro 3940 de la Ruta Nacional 40.
- Cómo llegar desde la capital riojana: Tomar la RN 38, luego la RN 60 hacia Chilecito y finalmente la RN 40 hacia el norte. El trayecto es corto y ofrece vistas panorámicas de la flora autóctona y las formaciones montañosas.

