En el extremo noroeste de Jujuy, muy cerca de la frontera con Bolivia, el trazado de la ruta nacional 40 bordea una localidad diminuta cuyo paisaje parece sacado de otro mundo. Así es: los tonos rojizos y terracota de esta maravilla natural dejan sin aliento a quienes la visitan.
Cusi Cusi es una pequeña población que se encuentra a 5,4 kilómetros al oeste de la ruta 40. De acuerdo con datos históricos, originalmente se llamó Puca Ukúqai, que en quechua significa “Valle Colorado”. Con el tiempo, el nombre fue mutando y existen varias versiones sobre su origen. Una de ellas sugiere que hace alusión a una araña de la familia Salticidae que vive en el norte de Jujuy. Otra versión indica que “Cussi” quiere decir “buena suerte” en aymara, nombre que después se le asignó a la araña y, de ahí, al pueblo.
Cusi Cusi está flanqueado por montañas y valles que ofrecen miradores naturales, su principal atractivo. Las formaciones de color ladrillo evocan las imágenes que se conocen de Marte, el planeta rojo.
Qué hacer en Cusi Cusi, el pueblo marciano
A solo cinco kilómetros de Cusi Cusi se levanta una imponente maravilla natural: el Valle de la Luna, uno de los tesoros mejor guardados de la Puna jujeña. Allí, las montañas que alcanzan hasta 800 metros de altura fueron esculpidas por la erosión del viento sobre las rocas volcánicas que se formaron hace milenios.
Es un paisaje árido que regala vistas impactantes, perfectas para la fotografía. Sin embargo, su clima puede ser riguroso y la zona resulta algo apartada, por lo que se recomienda recorrer el Valle de la Luna con guías o con excursionistas con experiencia.
Otro punto de interés está a nueve kilómetros del pueblo: Pajchela, una cascada de 30 metros de alto por ocho de ancho que se convierte en una especie de oasis en medio de la sequedad del entorno. Además, se puede visitar la Reserva Provincial Alto Andina de la Chinchilla, un espacio dedicado a la conservación de la naturaleza, salpicado de lagunas.
