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Vivoratá: una iglesia abandonada con fenómenos inexplicables que desafía a los turistas

En la provincia de Buenos Aires se esconde una pequeña localidad que atrae a los viajeros por su entorno natural y una peculiar historia vinculada a una antigua construcción religiosa.

Este paraje, inserto en el partido de Mar Chiquita, conserva un perfil marcadamente rural y una población reducida, donde las actividades del campo son el eje de la vida cotidiana. Quienes lo visitan encuentran atractivos como extensos espacios verdes, una gastronomía de raíz tradicional, estancias de trabajo y festividades que celebran las costumbres locales.

En el mapa del turismo en Argentina, Vivoratá emerge como un destino singular dentro de la provincia de Buenos Aires, fusionando paisajes naturales, tradición y los relatos misteriosos que rodean a una iglesia abandonada. Su carácter, distante de los circuitos convencionales, lo postula como una opción distinta para quienes anhelan experiencias fuera de lo común.

La fundación de la localidad estuvo ligada al tendido del ferrocarril a finales del siglo XIX, un hito que dinamizó la economía basada en la ganadería y la agricultura. Con el paso del tiempo, el lugar ha sabido preservar su esencia campestre, con un número limitado de habitantes y un ritmo de vida pausado y ligado a la tierra.

Sumado a su pasado, el entorno se erige como uno de sus principales encantos, con arroyos serpenteantes, grandes extensiones de verde y ofertas gastronómicas auténticas que complementan la estadía. En este contexto, el sitio se consolida como una propuesta diferente dentro del turismo bonaerense.

Vivoratá, en la provincia de Buenos Aires, combina turismo rural con historias ligadas a una iglesia abandonada rodeada de vegetación.

Ubicación de Vivoratá

Vivoratá se sitúa en la provincia de Buenos Aires, formando parte del partido de Mar Chiquita, en una zona próxima a importantes centros turísticos de la Costa Atlántica. Se encuentra a escasa distancia de ciudades como Mar del Plata, lo que la ubica en un punto intermedio entre el turismo de campo y el balneario.

El pueblo está asentado entre dos cursos de agua y al costado de la Ruta Provincial 2, una de las vías troncales hacia la costa. Su posición geográfica le permite aunar tranquilidad y buena accesibilidad, manteniéndose como un rincón poco masificado dentro de la oferta turística.

Actividades en Vivoratá

Uno de los mayores atractivos consiste en explorar el paisaje natural que envuelve al núcleo urbano, donde predominan las áreas verdes y el contacto pleno con el aire libre. Los sectores cercanos a los arroyos invitan a disfrutar de jornadas apacibles, perfectas para realizar actividades al aire libre en un ambiente de campo.

Otra vivencia destacada es la aproximación a la vieja iglesia situada en las afueras del pueblo, una edificación circundada por vegetación que se ha transformado en un foco de interés debido a las narraciones asociadas a eventos de difícil explicación. Este lugar es parte del imaginario local y despierta el interés tanto de residentes como de quienes pasan por la ruta.

La visita se complementa con propuestas ligadas a la tradición, como el paso por pulperías y establecimientos rurales donde se llevan a cabo tareas propias del campo. Asimismo, la localidad es anfitriona de la Fiesta Provincial del Costillar, un encuentro que durante tres días aglutina expresiones gastronómicas y culturales típicas de la región.

Cómo llegar hasta Vivoratá

En vehículo propio, el acceso desde la Ciudad de Buenos Aires implica transitar aproximadamente 378 kilómetros, con una duración estimada de cuatro horas. El recorrido inicia por la Autopista Ricardo Balbín y sigue por la Ruta Provincial 2 hasta el kilómetro 366,5, donde se halla el ingreso al paraje.

El turismo en la zona incluye actividades de campo, recorridos por estancias y la visita a un sitio asociado a relatos misteriosos.

En transporte público, es posible arribar mediante servicios de tren que operan en el Ferrocarril General Roca, dado que la estación local sigue en funcionamiento y constituye una de las paradas previas a Mar del Plata. También hay opciones de colectivos de larga distancia con destino a la costa, con combinaciones que se realizan cerca del pueblo.
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