Mendoza ofrece múltiples opciones para el turismo nacional e internacional, con lugares famosos que atraen por su imponente naturaleza y sus vinos de renombre. Si bien los destinos más populares suelen concentrar la mayor cantidad de visitantes, existen otros parajes menos transitados ideales para descubrir sin las habituales aglomeraciones.
Es en este contexto donde este escondite mendocino cobra protagonismo, ya que no solo posee un impacto visual que lo vuelve una visita ineludible, sino que también cautiva por su denominación tan singular, terminando de convertirlo en ese sitio por explorar.
Dónde se encuentra el Chorro de la Vieja
El Chorro de la Vieja es un salto de agua imponente ubicado en el Valle de Uco, puntualmente en el departamento de Tunuyán, dentro de la provincia de Mendoza. Esta cascada de alrededor de 40 metros de altura surge desde las profundidades de la montaña y forma parte del grandioso paisaje de la precordillera andina.
La zona se enmarca cerca del Manzano Histórico, un punto de referencia clave para recorrer la región. El entorno natural presenta un microclima especial con mucha humedad, lo que favorece el desarrollo de una vegetación frondosa que contrasta con la aridez típica de otras áreas mendocinas.
Qué actividades se pueden realizar en el Chorro de la Vieja
El principal atractivo del lugar es el trekking por un sendero que acompaña permanentemente al Arroyo de la Guardia Vieja. La caminata hacia la base de la cascada implica recorrer aproximadamente 3 kilómetros entre ida y vuelta, lo que requiere cerca de una hora de marcha tranquila.
Durante el trayecto, el terreno obliga a sortear rocas de gran tamaño, cruzar pequeños tramos del curso de agua y ascender por escalones rocosos naturales, transformando la excursión en una verdadera aventura de dificultad moderada, apta para toda la familia.
Una vez en la base, el impacto visual de la caída de agua de 40 metros golpeando contra las rocas de granito es la mayor recompensa del recorrido. El entorno es ideal para el avistaje de flora y fauna autóctona, donde es común observar grandes helechos, flores coloridas y lagartijas mimetizadas con la piedra.
Además, las enormes paredes que rodean la cascada son el escenario para apreciar de cerca el vuelo de los cóndores andinos, que suelen anidar en las zonas más altas de estos macizos.
Para quienes buscan un poco más de adrenalina, las laderas rocosas funcionan como el escenario perfecto para practicar escalada deportiva, rappel y tirolesa. También es un punto muy elegido por fotógrafos de naturaleza que intentan capturar el contraste entre el agua blanca y el verde intenso de la vegetación que crece gracias al vapor constante del salto.
Al ser un área protegida, el silencio y la pureza del aire son parte fundamental de la experiencia, lejos del bullicio de las ciudades.
Cómo llegar al Chorro de la Vieja
Para acceder a este rincón natural, el punto de partida obligado es la ciudad de Tunuyán. Desde allí, es necesario tomar la Ruta Provincial 94 con rumbo al oeste, adentrándose hacia la Cordillera de los Andes. El camino pavimentado conduce directamente hasta la zona del Manzano Histórico, un trayecto pintoresco que permite ir apreciando la inmensidad del paisaje montañoso.
Una vez superado el polo turístico del Manzano, la ruta cambia y continúa hacia el sector donde antiguamente funcionaba un puesto de Gendarmería Nacional. En este punto exacto comienza la huella peatonal que bordea el arroyo. El tramo final solo puede realizarse a pie, por lo que resulta indispensable dejar los vehículos estacionados en las zonas habilitadas y continuar el último tramo equipado con calzado adecuado para la montaña.
