La inmunización en la tercera edad está mostrando ventajas que superan el objetivo principal de evitar enfermedades infecciosas. Evidencias científicas recientes indican que las vacunas también contribuyen a disminuir internaciones, problemas cardíacos y la posibilidad de desarrollar demencia en personas mayores. Sin embargo, los índices de aplicación en este grupo etario continúan siendo reducidos.