Cuatro consejos de veterinarios para preservar la limpieza y frescura de tu mascota en el verano
Conservar el pelaje de un animal en perfecto estado no es fácil. Un pequeño descuido en su aseo puede hacer que pierda luminosidad, se vea amarillento o parezca sucio, incluso estando saludable. Por ello, mantener el pelo de la mascota requiere de ciertas prácticas fundamentales:
La rutina perfecta para el baño de tu mascota
La indicación habitual es bañar a la mascota una vez al mes. Aumentar la periodicidad de los baños puede lesionar la dermis, provocar resequedad, irritaciones e incluso deteriorar la apariencia del pelaje con el tiempo.
El método adecuado implica humedecer bien al animal, aplicar el champú a lo largo del lomo, masajear con suavidad el manto y dejar que el producto actúe durante algunos minutos. Después, es crucial enjuagar minuciosamente para eliminar cualquier residuo y terminar con un acondicionador de buena calidad, que contribuye a evitar la porosidad del pelo.
Entre un baño y otro, la higiene puede sostenerse con toallitas húmedas infantiles, dado que son delicadas y no irritan su piel. También se puede optar por el champú seco, sobre todo en áreas como las patas y el hocico, donde suele juntarse tierra.
Cepillar su manto diariamente
Cepillar a la mascota cada día ayuda a quitar restos, eliminar el polvo y prevenir que la suciedad se pegue al pelaje y termine generando manchas fijas.
El tipo de cepillo debe seleccionarse de acuerdo al largo del manto, ya que para animales de pelo corto se sugieren cerdas más gruesas y firmes, mientras que para aquellos de pelaje largo son apropiadas las cerdas suaves y lisas.
Emplear bicarbonato de sodio
Este componente resulta útil para mantos que suelen verse apagados, grisáceos o con manchas. Funciona como un blanqueador natural que no perjudica la piel del can.
Puede añadirse al agua del baño o mezclarse hasta formar una pasta, que se aplica directamente sobre las manchas. Luego se cepilla con delicadeza usando un cepillo de dientes, se deja actuar unos minutos y se enjuaga a fondo.
Concentrarse en las áreas más propensas a ensuciarse
Ciertas zonas del cuerpo de los animales tienden a mancharse con mayor facilidad, como el hocico, los lagrimales y la región genital, por lo que requieren atenciones particulares, tales como:
- Los ojos deben limpiarse a diario con soluciones específicas para evitar la oxidación.
- Tras cada paseo, es aconsejable higienizar la zona genital con toallitas para bebé y, si el pelaje es largo, mantenerlo recogido para que no se ensucie.
- En el caso del hocico, secarlo después de que el animal beba agua y lavarlo tras cada comida, ya que el contacto constante con la humedad y los restos de alimento favorece la aparición de manchas.
