
En el marco de una estrategia de expansión del comercio exterior, el Ministerio de Economía ha centralizado las funciones de vigilancia de las importaciones, una tarea que anteriormente realizaba en conjunto con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Este monitoreo no apunta a elevar impuestos aduaneros ni a detener embarques mediante requisitos previos, sino a examinar la calidad de las mercancías una vez que ya están disponibles en el mercado interno.
Por un lado, tal como lo estableció el DNU 41, difundido este lunes en el Boletín Oficial, la Secretaría de Industria y Comercio, dependiente del secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, será la responsable de la determinación del origen de los productos que ingresan al país.
Fuentes de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) señalaron a este medio que las compañías aguardan la reglamentación de esta disposición, la cual será clave para impedir operaciones de triangulación comercial o intentos de declarar como Mercosur a bienes con un componente extrazonal superior al autorizado por la normativa del bloque.
Sin embargo, la orientación del Gobierno es agilizar la llegada de productos importados: la mayoría de las decisiones tomadas hasta el momento tuvieron como objetivo suprimir trámites que demoraban los envíos. Un caso es que, hasta no hace mucho, las cámaras empresariales locales podían efectuar revisiones de contenedores en los puertos antes de que la Aduana autorizara la mercadería. También se flexibilizaron regulaciones de control sanitario.
Este contexto generó un aumento en el volumen de importaciones. En términos de valor, durante 2025 totalizaron u$s75.791 millones, lo que representó un incremento del 24,7% en comparación con 2024. Según pudo conocer este diario en Industria y Comercio, ahora se están realizando controles posteriores, es decir, la mercadería ingresa primero y después se efectúan las verificaciones de calidad.
Se está fiscalizando en establecimientos comerciales que las especificaciones técnicas de artículos como electrodomésticos se respeten; de lo contrario, se retiran de la venta. “Forma parte de nuestras funciones”, explicaron funcionarios del área. Este tipo de supervisiones también puede alcanzar a fabricantes nacionales, ya que buscan garantizar el cumplimiento de las normas de lealtad comercial.
Todo indica que el Gobierno intentará mostrar mayor firmeza en este aspecto, aunque sin renunciar a la política de facilitar el arribo de productos del exterior. De acuerdo a cifras del INDEC, la cantidad de bienes terminados importados aumentó un 53% en 2025 y explica el 15% del total de las compras al exterior.
La perspectiva del sector empresarial
Desde las cámaras empresarias más perjudicadas por la competencia externa restan credibilidad a las medidas, al considerar que no son abarcativas. “Realizan algunos operativos para demostrar que detectan a algunos, pero no son contundentes. No se está actuando con fuerza contra el contrabando”, indicó Marcelo Fernández, de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA). En la misma línea, fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sostienen que para sus asociados no es evidente que existan controles efectivos.
Por su parte, Daniel Rosato, de Industriales Pymes Argentinos (IPA), advirtió que “esos controles los realiza desde siempre Lealtad Comercial, pero no son útiles para prevenir los problemas de deslealtad”. “Los controles deben hacerse cuando el producto llega al país, no cuando ya fue distribuido. Así no sirve, a mi criterio. No conozco ningún caso”, explicó.
Cómo se defienden las compañías
La principal herramienta disponible para las cámaras empresarias es presentar una denuncia ante la Comisión Nacional de Comercio Exterior por el ingreso de productos a valores que hagan presumir dumping, es decir, que se comercialicen a precios menores a los del mercado de origen o de otros mercados.
En los primeros 27 días del año ya se radicaron dos reclamos: uno por rulemanes (revisión) y otro por lavarropas provenientes de China (nuevo). El procedimiento implica la apertura de una investigación y, si avanza, la determinación del margen de dumping y la aplicación de un derecho extraordinario, todo dentro de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En 2025 se iniciaron ocho procesos: hornos eléctricos, tubos de aluminio, motores de lavarropas, calzado, perfiles de PVC, foil de aluminio y discos de aluminio de China, además de calderas de Italia. Todos corresponden a revisiones por dumping.
En 2024, en tanto, hubo procesos por amortiguadores para motos, termos, hornos microondas, ruedas de acero, radiadores de calefacción, papeles y films autoadhesivos, disocianato de tolueno, además de resinas de poliéster y denim (telas para jeans). Algunos de estos casos no derivaron en la apertura de investigaciones.

