Los episodios cardiovasculares graves, como los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares (ACV) y las insuficiencias cardíacas, generalmente se presentan en individuos que ya tienen antecedentes y exhiben ciertos factores de riesgo conocidos.
Esta información surge de una investigación internacional difundida en la publicación Journal of the American College of Cardiology, que examinó más de 9 millones de historias clínicas en Corea del Sur y otros 7 millones en Estados Unidos.
Cuáles son las cuatro señales de alarma
De acuerdo con los expertos, el 99% de estos episodios ocurre porque la persona ya presentaba alguna condición previa identificable y tratable con anticipación. Los cuatro factores de riesgo tradicionales son la presión arterial alta, niveles elevados de colesterol, alteraciones en la glucosa o el hábito de fumar.
Las 8 reglas esenciales de prevención
- No fumar: evitar por completo la exposición al tabaco en cualquiera de sus formas.
- Alimentación saludable: adoptar planes alimenticios como la dieta Mediterránea o DASH.
- Actividad física regular: mantener una rutina de ejercicio de manera constante.
- Descanso adecuado: dormir entre siete y nueve horas cada noche.
- Controlar el peso corporal: mantener un índice de masa corporal saludable para no sobrecargar el corazón.
- Vigilar la presión arterial: realizarse controles periódicos.
- Medir el colesterol: conocer y mantener a raya los niveles de lípidos en sangre.
- Monitorear la glucosa: controlar regularmente el nivel de azúcar en sangre, sobre todo en ayunas.
El beneficio de seguir estas pautas es claro: no obstante, apenas el 4% de los participantes en cerca de 500 estudios recientes cumplía con todos los criterios ideales de salud cardiovascular.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del año 2018, se calcula que 12,1 millones de argentinos padecen hipertensión arterial, pero solo dos millones la mantienen bajo control.
