El Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C-24) aprobó este jueves una nueva resolución en la que instó al Reino Unido y a la Argentina a reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva a la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. La decisión fue adoptada por consenso durante la sesión anual del organismo en Nueva York.
La resolución volvió a reconocer la existencia de una controversia de soberanía entre ambos países y expresó preocupación por la ausencia de avances en el diálogo bilateral. En ese sentido, el Comité reiteró el llamado a que las partes retomen las negociaciones conforme a las resoluciones vigentes de la Asamblea General de la ONU.
Desde la representación argentina, el canciller Pablo Quirno reafirmó el reclamo histórico de soberanía y cuestionó la presencia británica en el Atlántico Sur, además de denunciar la explotación unilateral de los recursos naturales en las islas.
"La persistencia de esta disputa impide que la relación entre la Argentina y el Reino Unido alcance toda la profundidad que demanda la historia de ambos países", sostuvo Quirno durante su exposición ante el Comité.
El funcionario agregó que el país busca construir "una relación madura" con el Reino Unido, aunque remarcó que ese objetivo requiere abordar "la cuestión central" y afirmó: "Exige hablar de soberanía".
Rechazo a la explotación de recursos y a la presencia militar
Durante su intervención, Quirno también expresó el rechazo argentino a las actividades de explotación hidrocarburífera que se desarrollan en la zona en disputa y señaló que el Gobierno continuará adoptando las medidas que habilita el derecho internacional para resguardar los derechos soberanos del país.
Además, cuestionó el argumento británico basado en el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas. Según explicó, la Argentina sostiene que ese criterio no resulta aplicable debido a que se trata de una población implantada tras la ocupación británica de 1833.
En ese contexto, afirmó que "en las Islas Malvinas no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho", sino "una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos".
El canciller también señaló que, de los aproximadamente 3.000 habitantes del archipiélago, menos de la mitad nació allí y destacó la presencia de unos 1.200 militares británicos, situación que, según indicó, "revela el carácter estratégico y militarizado de la ocupación".
El Reino Unido mantuvo su postura de sostener que la autodeterminación de los habitantes de las islas debe prevalecer en la discusión sobre la soberanía. Entretanto, la ONU renovó su exhortación para que ambos gobiernos retomen las negociaciones diplomáticas.
