También el 24 de septiembre se celebra a San Germán de Capua, un obispo italiano que vivió en el siglo VI, en tiempos de grandes convulsiones políticas y sociales. Es recordado por su piedad, su labor de pacificación y su profunda conexión con figuras como San Benito de Nursia.
Germán fue obispo de Capua, en la región de Campania (Italia), en un período en que Italia estaba asolada por las guerras y las invasiones bárbaras. Como pastor, se dedicó a proteger a su rebaño, a consolar a los afligidos y a buscar la paz entre las facciones en conflicto. Su sabiduría y su espíritu conciliador lo convirtieron en un mediador eficaz.
Se cuenta que San Germán visitó a San Benito en Montecassino y, según la tradición, fue testigo de varios milagros. La hagiografía beneditina relata que, en una ocasión, mientras oraban juntos, San Benito vio el alma de San Germán elevarse al cielo. Esta visión anticipaba la santidad de Germán y la íntima relación entre ambos santos.
San Germán es venerado por su profunda piedad, su celo por la justicia y la paz, y su dedicación a su diócesis en tiempos de tribulación. Su figura es un ejemplo de liderazgo pastoral en la adversidad y de la santidad que surge de una vida de oración y servicio a los demás. Falleció alrededor del año 540.
