También el 10 de septiembre la Iglesia Oriental y parte de la Occidental conmemoran a Santa Pulqueria, emperatriz bizantina y una figura clave en la historia de la Iglesia del siglo V. Nacida en 399, era hija del emperador Arcadio y hermana mayor del emperador Teodosio II. Su vida fue un testimonio de piedad, astucia política y firmeza en la fe.
Desde muy joven, Pulqueria demostró una gran madurez y liderazgo. A la muerte de su padre, asumió la regencia de su joven hermano Teodosio II, ejerciendo una influencia considerable en los asuntos del Imperio. Hizo un voto de virginidad junto a sus hermanas, dedicándose a una vida de castidad y devoción.
Fue una ferviente defensora de la ortodoxia católica, especialmente durante las controversias cristológicas. Jugó un papel crucial en la convocatoria y el desarrollo del Concilio de Calcedonia (451), donde se condenó la herejía monofisita y se afirmó la doctrina de las dos naturalezas de Cristo, divina y humana, en una sola persona.
Pulqueria era conocida por su caridad, fundando iglesias, hospitales y casas de acogida para peregrinos. Su influencia fue decisiva para mantener la unidad y la pureza de la fe en un período de grandes desafíos doctrinales. Falleció en 453, siendo reconocida como santa por su celo religioso y su sabiduría política. Es considerada una de las "tres grandes emperatrices" de Bizancio.
