
La compañía Río Tinto, un gigante global que opera los principales proyectos de litio del norte argentino, puso en peligro la vida de 14 empleados y contratistas que quedaron varados en la Puna catamarqueña en medio de un feroz temporal polar que estaba pronosticado. Cuatro de los operarios sobrevivieron casi 100 horas a -15 grados a la espera de ser rescatados. El gremio del sector consideró que la empresa violó el protocolo invernal y sometió a los trabajadores a un “riesgo innecesario”. El Gobierno anunció una investigación. ¿Habrá una sanción ejemplar?
La odisea de los mineros comenzó el domingo 19. Dos camionetas de empresas de Río Tinto, una de Minera del Altiplano, que opera el proyecto Fénix, y otra del proyecto Sal de Vida quedaron varadas en puntos distintos de la Puna: una en el camino hacia la villa de Antofagasta de la Sierra, la otra en medio del Salar del Hombre Muerto. La segunda había salido justamente a asistir a la primera, pero tomó un camino alternativo -que suele usarse en épocas de lluvia- donde tampoco había huella visible, y terminó perdida.
El grupo que llegó hasta la primera camioneta ese mismo domingo no pudo completar el descenso porque el viento blanco cerró el camino, borró las huellas y, al encontrarse en una zona más elevada, las condiciones no permitieron bajarlos. Rescatistas y trabajadores quedaron atrapados juntos durante los tres días siguientes.
La segunda camioneta, mientras tanto, permaneció sin paradero conocido. La búsqueda oficial se concentraba sobre la ruta provincial 43, pero el vehículo circulaba por otra traza. Dos de sus cuatro ocupantes -identificados por allegados como Alan y Albino- salieron a pie en busca de señal telefónica hacia un punto de la zona donde, según el conocimiento local, a veces hay conexión pese a estar los teléfonos fuera de cobertura. Desde allí lograron dar aviso de un posible paraje donde podían encontrarse, lo que permitió reorientar la búsqueda con la ayuda de pobladores y trabajadores mineros de Antofagasta de la Sierra y de Antofalla, conocedores del terreno. Uno de ellos debió enterrarse en la nieve durante las noches para resistir el frío extremo.
El miércoles 22 por la mañana, al regresar hacia el vehículo, los dos trabajadores que caminaban se separaron por el viento, a corta distancia entre sí. Por eso el hallazgo fue escalonado: primero la camioneta con dos personas adentro, luego Alan, y por último Albino. Ese mismo día comenzó también el descenso del primer grupo, varado junto a la otra camioneta desde el domingo.
El operativo combinado movilizó unas 60 personas, cinco topadoras, diez camionetas y una ambulancia, con participación de Bomberos Voluntarios de Santa María, Vialidad Provincial, el municipio de Antofagasta de la Sierra, la Policía, Río Tinto y la contratista Guido Moguetta. Una de las máquinas enviadas a abrir camino debió detenerse a 200 metros del objetivo porque el frío extremo congeló su gasoil. El episodio se ubicó en el paraje La Apacheta, a 4.500 metros sobre el nivel del mar, en el tramo de 120 kilómetros que conecta la cabecera departamental con los yacimientos.
Los cuatro trabajadores más afectados fueron trasladados con hipotermia al hospital de Antofagasta de la Sierra; uno de ellos, con principio de congelamiento en los pies, fue derivado posteriormente a un centro de mayor complejidad en Capital. Las otras diez personas del total de catorce habían sido localizadas y asistidas antes, con un cuadro de menor gravedad.
La versión de la empresa
Río Tinto emitió dos comunicados. En el primero, del 21 de julio, reconoció que un grupo de empleados y contratistas que había partido del sitio Fénix hacia Antofagasta de la Sierra debió interrumpir su traslado por una tormenta que la propia empresa calificó de "extrema y sin precedentes".
Precisó que cuatro trabajadores permanecían varados, que mantenía contacto con ellos, que la principal dificultad era el acceso físico por la severidad del clima y que había activado sus protocolos de emergencia apenas tomó conocimiento de la situación, evaluando alternativas de acceso terrestres y aéreas.
En un segundo comunicado, ya con la aclaración de que en total hubo 14 personas salvadas, la empresa habló de un "operativo de rescate extraordinario" en alta montaña y agradeció a la comunidad de Antofagasta por un conocimiento del territorio que calificó de "fundamental". Y confirmó dos decisiones: la suspensión preventiva de sus actividades en el Salar del Hombre Muerto, hasta restablecer "las condiciones de seguridad para operar", y el inicio de una revisión interna del episodio, con el objetivo declarado de fortalecer su capacidad de respuesta ante futuros eventos climáticos extremos.
No dijo nada, sin embargo, acerca de por qué decidió mantener la operación regular de los proyectos cuando las condiciones meteorológicas representaban un gran peligro para los trabajadores. Ni tampoco por qué no puso en marcha las medidas aconsejadas en situaciones extremas, como la disposición de refugios y equipos con recursos específicos. Fue evidente que no tomó las decisiones con el protocolo en mano.
“Nada urgente"
Para la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), nada de eso debería haber ocurrido. Acusó a la empresa de violar su propio Protocolo de Invierno al permitir un traslado de rutina, sin necesidad operativa urgente, mientras ya regían alertas meteorológicas para toda la cordillera.
El gremio presentó una denuncia ante la empresa y el Ministerio de Minería de Catamarca, en la que sostiene que Río Tinto incumplió el protocolo invernal porque autorizó y mantuvo la circulación de trabajadores en condiciones climáticas adversas, "priorizando la continuidad operativa por sobre la seguridad de las personas".
La presentación agrega que esas decisiones expusieron a los trabajadores a un “riesgo innecesario” y que la situación también puso en peligro a los propios equipos de rescate que debieron intervenir. Algo que quedó claro por el hecho de que el primer grupo enviado a asistir a la camioneta varada terminó atrapado tres días junto a ella.
En diálogo con INFORAMA, Gustavo Molina, secretario general de AOMA, explicó que el protocolo prevé que, cuando las condiciones climáticas no lo permiten, se limite la operación minera, y que si aun así surge la necesidad urgente de movilizar personal, deben tomarse precauciones específicas, como posicionar equipos en refugios con recursos en puntos estratégicos del trayecto.
"En este caso no había refugios", afirmó Molina. Y subrayó lo que considera el punto más grave de todos: no existía ningún requerimiento urgente o extraordinario que justificara el traslado. Se trataba, dijo, de un desplazamiento de rutina.
Molina sostuvo además que la empresa minimizó las malas condiciones climáticas pese a que ya había alertas meteorológicas vigentes para toda la cordillera y cuestionó el funcionamiento del Departamento de Seguridad Vial de Río Tinto, un área que opera con jerarquía por encima de los responsables operativos de cada sitio. En este episodio, dijo, "pareció estar ausente" o no dimensionó la magnitud del fenómeno.
El dirigente adelantó, además, que si la investigación oficial no concluye en una sanción ejemplar contra la empresa, el gremio podría paralizar las operaciones en las tres plantas que Río Tinto tiene en el norte del país: Catamarca, Salta y Jujuy.
El marco normativo
La actividad minera se rige, en materia de higiene y seguridad, por la Ley 19.587 y su reglamentación específica, el Decreto 249/2007. Catamarca tiene además un régimen propio:
- La Resolución S.E.M. N° 236, de 2019, obliga a las mineras a implementar un Protocolo de Comunicación y Prevención que reporte la circulación de vehículos hacia y desde los emprendimientos.
- La Resolución del Ministerio de Minería N° 216/2021 sumó la escolta obligatoria para el transporte de cargas. Y una actualización vigente desde el 26 de enero pasado reforzó las exigencias: escolta en tramos estratégicos de las rutas 40, 43 y 60, equipamiento de nieve cuando corresponda, y un "Procedimiento de Invierno" destinado explícitamente a proteger al personal ante condiciones extremas.
Es este último instrumento el que AOMA sostiene que la empresa no respetó.
Investigación oficial
El gobernador Raúl Jalil confirmó que habrá una investigación del Ministerio de Minería, aunque evitó anticipar responsabilidades y encuadró el episodio dentro de un ciclo climático que, dijo, se repite cada quince años. "Va a haber una investigación de lo sucedido", declaró a la prensa cuando fue abordado en una recorrida de la Fiesta del Poncho.
Técnicos del Observatorio Climatológico de la UNCA coincidieron en que la combinación de viento, aire polar antártico y una acumulación de nieve superior a la habitual -más de 30 centímetros en varios puntos, contra un rango histórico de 15 a 25- volvió excepcional al temporal, aunque recomendaron tener cautela antes de calificarlo como un hecho sin precedentes.
¿Cuáles fueron las alertas que Río Tinto ignoró? El 10 de julio, el Servicio Meteorológico Nacional pronosticó el primer temporal de la temporada en la cordillera, con vientos de hasta 100 km/h. El jueves 16, emitió nuevo alerta por temporal para cordillera de Catamarca, Mendoza, La Rioja, San Juan y norte de Neuquén.
Algo es innegable. Sea por voracidad económica, impericia o simple imprudencia, la empresa arriesgó la vida de trabajadores a los que movilizó en medio de un temporal polar por una operación de rutina, nada extraordinario. Sin refugios ni equipos de supervivencia. Y recién dispuso la suspensión de las actividades cuando el tiempo empezó a mejorar. Todo al revés.
En San Juan, una provincia con tanta tradición minera como Catamarca, hace más de una década que aplica la "Operación Invierno" entre mayo y septiembre, con procedimientos exigentes de seguridad para afrontar bajas temperaturas de hasta -35°, nevadas y fuertes vientos, monitoreados con 16 estaciones meteorológicas y 6 camiones barrenieve. Durante el operativo se suspende el programa de visitas. La mina Veladero mantiene suspendidas de manera preventiva sus operaciones desde el 16 de julio como parte de las medidas para resguardar la seguridad de las personas frente a las condiciones climáticas extremas.
Habrá que esperar los resultados de la investigación que anunció Jalil en el caso local. Y sobre todo habrá que esperar si -como todo indica- Río Tinto violó las normas de seguridad previstas para la minería invernal, se aplique una sanción a la altura de lo que estuvo en juego: la vida de los mineros. Nada más ni nada menos.
