
La obra de la nueva Terminal Metropolitana de Ómnibus de Catamarca tendrá otro intento. Ante el fracaso de la primera licitación, el Ministerio de Integración Regional, Logística y Transporte lanzará este mes la segunda licitación, esta vez con mayor plazo para recibir ofertas y la posibilidad de modificar el proyecto y el propio modelo de contratación: para que no quede todo a cargo del inversor privado, el Estado podría asumir parte de los trabajos.
El 20 de abril pasado venció el plazo para la presentación de ofertas para la construcción de la nueva Terminal, bajo un esquema de financiamiento totalmente privado y recupero de la inversión en el periodo de la concesión. La inversión base de la obra fue establecida en $28.885.614.367. Los interesados tuvieron tiempo para el 25 de marzo para hacer consultas o solicitar aclaraciones.
En total, 12 empresas retiraron los pliegos de condiciones, la mayor parte con sede central en otras provincias. Entre ellas, la transportista Andesmar, mientras que por Catamarca mostró interés Huasi construcciones. Pero ninguna hizo una propuesta formal.
Sin embargo, la cartera de Transporte recibió una serie de inquietudes coincidentes de parte de los interesados: pedían más tiempo para formular una oferta. Consideraban que el plazo de 30 días previsto en la convocatoria era exiguo.
Por tal razón, el organismo lanzará en la penúltima semana de mayo el segundo llamado a licitación, y ahora extenderá a 45 días el plazo para la presentación de ofertas.
“Como no se presentó nadie, hemos dado una prórroga para ver si hay alguna iniciativa privada que quiera trabajar con el Estado para la nueva Terminal”, anunció el gobernador Raúl Jalil en su mensaje a la Asamblea Legislativa el pasado 1° de mayo.
En rigor, se trata de la cuarta vez que Jalil anuncia la misma obra. Lo hizo en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura en 2022, y lo reiteró en 2023 y 2024. En esta ocasión la diferencia es que la Terminal no será financiada completamente por el Estado, sino por el sector privado.
Más elasticidad
En la licitación, Transporte presentó un anteproyecto de la futura Terminal -anticipado por INFORAMA en diciembre de 2024-, el cual finalmente quedó convertido en un proyecto ejecutivo con las características definitivas de la obra deseada.
De acuerdo con ese diseño, el edificio sería de dos plantas y contaría con 32 dársenas para los micros y un sector de estacionamiento público al aire libre. En la planta alta estaría el área de servicios, con patio de comidas, espacios de info entretenimiento y una zona de administración y seguridad.
No obstante, el Ejecutivo provincial, según confiaron fuentes oficiales a este medio, está dispuesto a aceptar modificaciones en el proyecto con el fin de llegar a un acuerdo con el inversor para ejecutar la obra.
¿Cuáles serían tales concesiones? Por ejemplo, que en lugar de los espacios proyectados para servicios se pueda instalar un supermercado o una megatienda con productos de hogar, construcción, decoración y jardinería (“home center”). O bien un polo logístico al lado de la estación terminal para transporte y depósito de cargas.
En cambio, lo “innegociable” sería la cantidad de dársenas y el sector destinado a oficinas oficiales para control de los servicios de transporte y otras para seguridad, entre lo principal. Se descuenta que el concesionario mantendrá los sectores definidos para bares y cafeterías, al igual que el estacionamiento.
Aunque lo más atractivo para un inversor es la posibilidad de “asociarse” con el Estado para llevar adelante aspectos puntuales de la obra. Por caso, la Provincia podría ocuparse del movimiento de suelo, los accesos y las dársenas, mientras que el privado se encargaría del resto. Esta es solo una de las alternativas plausibles sobre la mesa.

Si avanzara este modelo mixto, también es posible que se reduzca el presupuesto de casi 29 mil millones previsto para ser costeado completamente por el inversor-concesionario. Le sirve tanto al privado como al Estado, ya que de otra forma no podría avanzar con la obra en estos tiempos de crisis fiscal.
Por otra parte, a diferencia de las nuevas terminales de Belén y Fiambalá, que se ejecutaron en su totalidad con fondos del Fideicomiso Minero, la Metropolitana de Catamarca no tiene financiamiento público garantizado.
En verdad, lo único que tiene asegurado es el terreno: la Provincia le compró por casi $3.000 millones al Obispado catamarqueño las 10 hectáreas ubicadas sobre la avenida Juan Chelemín, al lado del predio del Club San Lorenzo de Alem. Allí se construirá la futura Terminal. Al estar a metros de la Circunvalación, la ubicación es ideal para evitar el ingreso de micros de gran porte al centro de la ciudad.
Primera impresión
Para quien llega a una ciudad en ómnibus, la terminal es el primer contacto con ese lugar. Antes que cualquier plaza, museo o monumento, el visitante experimenta ese edificio. En efecto, una terminal de ómnibus es mucho más que infraestructura de transporte: es la carta de presentación de una ciudad, y en muchos casos, la primera y más duradera impresión que un visitante se lleva.
En Argentina, donde el colectivo de larga distancia es el medio de transporte más accesible y democrático del país, las terminales concentran además una función social, económica y cultural que va mucho más allá del movimiento de pasajeros. Son nodos donde convergen el turismo, el comercio, la movilidad popular y la identidad de cada lugar.
Catamarca no es la excepción. La Terminal actual, enclavada en pleno centro de la Capital, lleva décadas acusando el peso del tiempo y de decisiones postergadas. Quedó chica para los micros modernos, su infraestructura está deteriorada y colapsa en los momentos de mayor demanda, precisamente cuando más visitantes recibe la provincia, como durante la Fiesta Nacional del Poncho, el evento cultural de invierno más importante del país.
De acuerdo con el proyecto, la futura Terminal será 20 veces más grande que la actual ubicada sobre avenida Güemes, que apenas cuenta con 5.000 metros cuadrados (media manzana) y no tiene posibilidades de ampliación.
Un año y medio atrás, el gobernador Jalil aseguró a este medio que la construcción de la nueva infraestructura comenzaría apenas finalizara la Terminal de Belén. Fue antes de que el gobierno de Javier Milei recortara fuertemente las transferencias a las provincias. Por ende, no pudo ser.
Ahora el Gobierno confía en el próximo proceso licitatorio. Más todavía si logra armar un esquema mixto de inversión con el sector privado. La ciudad y la provincia merecen tener una estación terminal a tono con el turismo creciente y con todo lo que Catamarca tiene y pocos conocen. Lo que sigue será la señal de si esta vez la promesa se cumple.
