Es una era de cambios profundos. En 1980, en Catamarca nacían 32 niños cada mil habitantes; hoy no llegan a 10 y la tendencia a la baja sigue. Sin inmigración joven, el reemplazo generacional no está asegurado. La proyección demográfica es que en 2044, la provincia tendrá prácticamente la misma población que hoy. A la vez, se ampliará de 77 a 80 años la expectativa de vida. Estos datos tendrán una fuerte incidencia en la educación, la salud y la seguridad social. Se trata de un fenómeno global. Pero el debate político se ciñe estrictamente a lo local y coyuntural, cuando se trata de una tendencia persistente y multicausal que se viene profundizando desde hace décadas.
Las estadísticas corresponden al “Estudio sobre la Tasa de Natalidad. Proyecciones a 20 años en la Provincia de Catamarca”, un exhaustivo informe realizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), con datos del INDEC y otras fuentes oficiales y en colaboración con el Gobierno local. Fue presentado formalmente en febrero de 2025. Hubo entonces diversas expresiones oficiales al respecto y algunas ideas sueltas, aunque recién ahora el Ejecutivo decidió ponerlo en manos de una comisión intersectorial a conformarse.
Lo crudo y duro está en el descenso histórico de la tasa de natalidad. En 1980, Catamarca estaba al tope del ranking argentino de natalidad, con una tasa del 32‰, mientras que el promedio nacional era de 25‰. En 2022, cuando se hizo el último censo nacional, la tasa provincial cayó al 10,7‰, con lo que igualó el promedio del país. Y en 2024, la tasa proyectada fue de 9,52‰. Es decir, en los últimos 44 años los nacimientos en la provincia disminuyeron un 70,3 por ciento. La caída fue mayor que en el resto del país (65,4% entre 1960 y 2022).
“Dentro de 20 años, si nada cambia, la tasa de natalidad será de 6,25%, es decir, pasamos de 9 hijos cada mil habitantes a 6 hijos por cada mil habitantes. Durante 2024 han nacido 4.114 niños y dentro de 20 años el número de nacimientos pronosticados va a ser de 2.792 aproximadamente”, explicó el actuario Bernardo Fastman, uno de los profesionales que trabajó en el informe.
No solo eso. Aparte, la tasa de fertilidad general (promedio de hijos por mujer en edad fértil) seguirá cayendo. Hoy, una mujer catamarqueña tiene en promedio 1,42 hijos, y se estima que para 2044 este valor descenderá a 1,06, por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer). ¿Qué implica eso? Que la población no podrá renovarse por sí sola sin la llegada de inmigrantes jóvenes.
¿Y cómo incide específicamente la disminución de la tasa de natalidad en la estructura demográfica provincial? Las proyecciones indican que la población actual de 432.314 habitantes, según el último censo, tendrá una curva de crecimiento moderada entre 2034 y 2039 (439.651y 438.181 habitantes respectivamente), y se estancará en 2044 en 432.681 personas. Es decir, apenas habrá aumentado poco más de 360 habitantes en todo el territorio.
Otros datos importantes se refieren al promedio de edad y la expectativa de vida. En 1980, la edad promedio de la población era de 34 años y en dos décadas será de 43 años, de acuerdo con las proyecciones del informe. A la vez, la longevidad era de 77 años y se espera que llegue a 80 años en 2044.
En suma, todos datos que obligan a pensar en nuevas políticas de Estado para atender esta nueva realidad que impactará en el sistema educativo (cantidad de alumnos, docentes, aulas), en la atención de la salud de la ancianidad y en la seguridad social, ya que habrá más jubilados y menos trabajadores.
Factores detonantes
La disminución de la natalidad en Catamarca, señala el informe, no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores legales, socioeconómicos y cambios en las pautas culturales de la población. Los principales son:
1. Impacto de políticas públicas de salud
Las leyes jugaron un papel central en el control de la natalidad y la decisión de continuar los embarazos:
- Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable (2003): El régimen proporcionó acceso a métodos anticonceptivos y educación sexual, lo que coincide con el inicio de la tendencia a la baja más marcada tanto en el país como en la provincia.
- Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE, 2020): Tras su sanción hubo una caída abrupta en el número de nacimientos con vida. El informe precisa que, por ejemplo, en 2023 se aplicaron 1.438 protocolos IVE en la provincia
2. Factores socioeconómicos
El estudio identifica una relación estadística muy fuerte entre la Tasa General de Fertilidad (TGF) y las siguientes variables:
- Nivel de educación: existe una correlación negativa muy fuerte (-0,92); a mayor nivel educativo, menor es la tasa de fertilidad.
- Urbanización: el crecimiento de la población urbana también muestra una correlación negativa de -0,92 con la natalidad.
- Nivel de ingresos: la correlación positiva (0,81) significa que la disminución de los ingresos genera incertidumbre y, por ende, una menor intención de procrear. En el periodo analizado, los ingresos disminuyeron un 13%.
3. Cambios en el mercado laboral y rol de la mujer
- Participación laboral: la incorporación creciente de la mujer en el mercado laboral formal ha influido en la baja de la fecundidad (correlación de -0,92).
- Postergación de la maternidad: muchas mujeres deciden retrasar la llegada de hijos para priorizar su desarrollo profesional y carrera. Esto se refleja en el aumento de la edad media de la madre, que pasó de 26,9 años en 2010 a una proyección de 29,37 años para 2044.
4. Transformaciones culturales
- Realización personal: existe una mayor conciencia en las mujeres y las familias sobre su rol en la sociedad y sus metas personales por encima de la maternidad tradicional.
- Contexto: el fenómeno se enmarca en una tendencia donde América Latina y el Caribe es la región del mundo con la caída más marcada de natalidad desde 1960.
Iniciativa y reacciones
Frente a este panorama, ciertamente preocupante y complejo, el Gobierno provincial decretó la creación de una “Comisión Provincial de Seguimiento y Coordinación Demográfica”, a la cual le asignó la tarea de “analizar, estudiar, evaluar y elaborar estrategias y políticas públicas tendientes a promover el incremento de la tasa de natalidad en la provincia”.
La comisión estará integrada por representantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, cámaras empresarias, sindicatos, colegios profesionales, instituciones vinculadas al cuidado y representantes de juventudes, entre las principales.
En el decreto, el Ejecutivo expresa que resulta “necesario el diseño de políticas públicas que, elaboradas en un marco de pluralidad y consenso, tengan como principales objetivos: identificar las causas subyacentes; coordinar esfuerzos entre diferentes actores; promover la investigación y la difusión del conocimiento; evaluar el impacto de las políticas para verificar su efectividad y realizar ajustes si fuera necesario”.
Antes de decidir la creación de esta comisión, el gobernador Raúl Jalil había arriesgado un par de ideas que a su criterio podían servir para “mitigar” el desplome de la natalidad. Una de ellas era una supuesta ley para alentar la procreación con plata. “Durante cuatro años vamos a proponer un monto especial de recurso anual para quienes tengan hijos. Esto ya está definido”, había dicho Jalil en junio pasado. Sin embargo, tal proyecto nunca vio la luz.
El lunes pasado, tras conocerse el instrumento oficial, varios legisladores opositores salieron al cruce. La diputada libertaria Verónica Vallejos, conocida por su postura “provida”, aseguró que “no alcanza con crear comisiones para aumentar la natalidad si no se defiende la vida desde la concepción”. Y agregó: “Una sociedad que no protege al niño por nacer difícilmente pueda proyectar futuro”.
En la misma línea, los diputados Fernando Baigorri (MID), quien además es médico, y Ana Lía Aguaisol (LLA), hicieron foco en la incidencia de las leyes nacionales de salud. "No nos olvidemos de la gran cantidad de vidas de catamarqueños que se pierden diariamente por la ley de IVE", dijo el primero, mientras que su par libertaria consideró "profundamente contradictoria" la creación de la comisión a propuesta del "mismo Gobierno provincial que defiende y sostiene políticas abiertamente abortistas".
La diputada provincial Natalia Herrera (Generación del Cambio) fue más allá y le apuntó al Gobierno por su falta de políticas en general. “Sin trabajo, sin educación, sin salud y sin acceso a la vivienda, ningún discurso ni ninguna comisión va a modificar la curva de nacimientos”, expresó en sus redes. “La decisión de tener hijos no se toma en una estadística, se toma en la vida real. No hay política de natalidad posible sin un proyecto serio de desarrollo, empleo y derechos”.
Todas esas posturas tienen algo de razón, y de hecho el informe base del CFI mencionó la incidencia de las leyes de salud sexual y de interrupción del embarazo, como también de los factores socioeconómicos. No obstante, omiten que se trata de un fenómeno universal y que arrastra medio siglo.
Pero hay algo más que ninguno menciona y es el cambio cultural: cada vez más personas jóvenes consideran que la maternidad o paternidad no constituye un sinónimo de realización individual. Existe un nuevo paradigma de desafío personal alejado del mandato de tener hijos.
Un estudio reciente realizado por el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) reveló que el 73% de los encuestados percibe que hoy criar hijos es más difícil que en generaciones anteriores.
“La parentalidad ya no es un destino inevitable, sino una elección influida por la economía, la cultura y los intereses personales. La baja natalidad sostenida marca una tendencia y plantea interrogantes sobre cómo equilibrar la libertad individual con las necesidades de la sociedad”, concluyó Juana Jurado, directora de la carrera de Psicología de UADE.
Habrá que ver cómo queda finalmente conformada la Comisión de Seguimiento y Coordinación y si la oposición decide o no participar. Pero, al margen de la disputa política, el tema a abordar supera largamente la coyuntura. Es más, podría decirse que esta vez el Gobierno provincial no tiene toda la culpa.
