Después de muchos años de permanecer clausurado por deficiencias en su estructura, volvió a funcionar el Estadio Bicentenario. El Coloso de la Loma, que supo recibir a grandes equipos del fútbol nacional.
No solo hubo falencias edilicias, también hubo falencias políticas. Sin las peleas entre el gobierno actual, el anterior, el anterior y así, el estadio podría haber vuelto a funcionar hace rato.
A la política le interesan más las peleas y las internas que brindar la solución a la gente. Muchos por primera vez en su vida pudieron ve a River, a Boca, disputando la Copa Argentina en Catamarca. Por mezquindades políticas, ese estadio fue cerrado.
Naturalmente hay que enjuiciar y responsabilizar a quienes hicieron mal la obra, seguro. Pero no por eso había que dejar pasar tanto tiempo para su refuncionalización.
Seguramente la clase política puede ir sin problemas a Buenos Aires a ver el fútbol de primera, el resto que espere ocho años mientras vemos como los equipos van a las provincias cercanas.
Ahora será tiempo de disfrutarlo, pero el Bicentenario mucho tiempo se convirtió en un botín de guerra.