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A 38 años de la tragedia de La Cébila: realizarán una nueva bicicleteada conmemorativa

La actividad será este 3 de diciembre, con salida desde la Plaza 15 de Septiembre. El evento recuerda a las 24 víctimas del alud que sepultó a un colectivo en 1987.

Por Redacción Inforama

A 38 años del alud que dejó una de las peores tragedias viales de Catamarca, se realizará una nueva edición de la tradicional bicicleteada conmemorativa en honor a las víctimas del accidente de La Cébila, ocurrido el 3 de diciembre de 1987.

La actividad se desarrollará el miércoles 3 de diciembre, con concentración a partir de las 17.00 en la Plaza 15 de Septiembre, desde donde los participantes partirán a las 17.30 para completar un recorrido de 45 kilómetros. Los organizadores remarcaron que se trata de un acto de memoria, acompañamiento y solidaridad hacia las familias que aún recuerdan a quienes perdieron la vida.

Las personas interesadas en sumarse pueden confirmar su asistencia a los números:
3835-400688 | 3835-696913 | 3834-316863.

Una tragedia que marcó a Catamarca

El 3 de diciembre de 1987, un colectivo de la empresa Bosio que viajaba desde la Capital hacia Andalgalá fue sorprendido por un aluvión en la quebrada de La Cébila. En cuestión de segundos, una avalancha de agua, lodo, piedras y troncos sepultó el vehículo y causó 24 muertes, convirtiéndose en uno de los episodios más dolorosos de la provincia.

El relato de uno de los sobrevivientes, Francisco -quien era el chofer del colectivo- sigue siendo un testimonio clave para comprender la magnitud del desastre. Según reconstruyó, al ingresar a la quebrada se registraban fuertes vientos y caída de piedras, pero sin señales claras de una tormenta inminente. Tras advertir un olor extraño y encontrar un árbol atravesado en la ruta, insistió a los pasajeros para retornar, aunque su pedido no fue aceptado.

Él y cinco personas más lograron descender del vehículo antes de que una ola de aproximadamente 20 metros arrasara con todo a su paso. Mientras la correntada lo arrastraba, perdió su ropa y caminó casi desnudo buscando ayuda, hasta divisar el colectivo cubierto de barro y sin sobrevivientes entre los pasajeros.