La decisión del Gobierno nacional de postergar la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) se dio en un escenario marcado por la confirmación de aumentos mensuales en las tarifas de electricidad y gas por encima de la inflación. Así lo informó el ministro de Economía, Luis Caputo, al referirse al esquema de actualización previsto para los próximos meses.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Caputo explicó que el Ejecutivo resolvió no avanzar, por el momento, con el cambio metodológico del IPC, al considerar que su implementación en esta etapa podría generar cuestionamientos políticos vinculados a una eventual reducción artificial del índice. Según indicó, el proceso de desinflación aún no se encuentra plenamente consolidado y persisten ajustes pendientes en los precios relativos.
En relación con las tarifas, el funcionario señaló que, tras una recomposición significativa en los últimos meses, los incrementos previstos serán levemente superiores a la inflación mensual. No obstante, aclaró que no se proyectan aumentos abruptos y sostuvo que el esquema de aplanamiento tarifario apunta a reducir la variabilidad estacional entre verano e invierno, con el objetivo de mejorar la previsibilidad para los usuarios residenciales.
El sendero de actualización tarifaria también responde a la cobertura parcial de costos en los servicios públicos. De acuerdo con estimaciones de Invecq, los hogares pagan actualmente, en promedio, el 76% del costo de la energía eléctrica, el 61% del gas natural y el 32% del transporte, mientras que el servicio de agua ya alcanza una cobertura total del 100%.
En este contexto, la postergación del nuevo IPC, que incorporará ponderadores actualizados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18 y otorgará mayor peso a los servicios, generó críticas entre economistas, que advierten sobre la necesidad de contar con un indicador que refleje de manera más precisa los patrones actuales de consumo.
