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Opinión: los hechos que nos atraviesan

“Luchar hasta las últimas consecuencias es la consigna asignada al fútbol argentino”, opina el antropólogo Barboza Pérez, de la UNCA. Colaboración especial para INFORAMA.

Por Redacción Inforama

La reflexión sobre las dimensiones fundamentales del ser humano puede deberse al estupor: asombro ante el coraje que conquista la naturaleza, los mares y los montes, ante el genio artístico que se expresa en la música, en la poesía, en la pintura, en la literatura y en la arquitectura, etc., o ante la fascinación de la amistad y del amor, de los ojos inocentes de un niño, de una obra noble, del sacrificio de la propia vida en pos de una gran causa; o la admiración que se siente ante el universo y ante el ser humano y sus creaciones.

Hoy, a días de finalizado el Mundial de Futbol 2026, podemos ver en cientos de reels o decenas de plataformas digitales cómo el mundo aprende del estupor, es decir, por el coraje y la resiliencia de los jugadores de la Selección argentina de fútbol y del fervor de la hinchada.

Cientos de miles de personas lucen (aún) la camiseta argentina de fútbol, la mayoría claramente identificada con un número, el 10; a pesar de ello, de mis propias dudas, quiero darles la derecha y hacer una historia desde cero. Ellos/as claramente son hinchas de Argentina. Bien, ahora veamos que hay muchísimos que ante las evidencias han producido un giro, un giro de conocimiento, han cambiado de opinión ante los hechos, es decir, el estupor los puede y la reflexión a favor de cómo los jugadores argentinos resuelven el problema es la clave. Hay otros/as que abrazan esta forma de resolver problemas.

No hay final, solo proceso (aunque puede existir un pitazo final). Luchar hasta las últimas consecuencias es la consigna asignada al fútbol argentino (aunque puede haber un pitazo final)

Los y las argentinos/as hemos producido, y estamos produciendo, un cambio hacia fuera, que más que una cambio es un giro de 180 grados, el punto de vista ha pasado a ser "otro punto de vista" y quizás sea el de mayor importancia para nosotros/as mismos/as, permitirnos aprender de ese. Ya no nos miran de costado, ahora nos miran con ojos bien abiertos, de frente y sin rostro de sarcasmos, sino con rostros de estupor, con eso que nos ilumina el alma y que no tiene que confundir al ego.

En esta ocasión el fútbol de Argentina ha superado al espectáculo, ya no interesa saber la cantidad de presentes sino cantidad de likes que desde todo el mundo recibe cada presentación de Argentina. Esas estadísticas virtuales, cada día han ido marcando el estupor de los espectadores. Hay una afición que corrobora, al decir de los medios, de los/as periodistas (aquí se nota mucha el giro) y de los países de origen de nuestros adversarios. Sin duda alguna, hemos dado vuelta la taba, y es buena.

Los medios de comunicación de otros países coinciden en el estupor y en la definición que hacemos de este. Los de afuera nos reconocen, pues hablan en términos de "argentinos" (todavía muy masculinizado el término) como empoderados, creídos seriamente, agrandados y respetuosos del rival, todos términos que hacen que nos estén mirando como ejemplo generacional para sus propios/as generaciones de futbolistas/deportistas.

No podemos mirar el espectáculo, debemos observar el contexto para analizar y críticamente construir un diagnóstico que podamos utilizar a nuestro favor. Son los detalles los que unen los hechos. Si hacemos historia acerca de lo hecho (no olvidar los detalles) podremos extraer lo bueno y lo malo, si somos capaces de admitir lo malo y hacer todo para modificar, muy seguramente lo bueno será más bueno.

La Antropología Deportiva posa su mirada en la reflexión sobre los hechos humanos que producen prácticas corporales que en determinado momento se vuelven deportes y sus variantes. El fútbol nos ocupa hoy, dado su profundo arraigo en la sociedad argentina, aunque es el producto de este lo que nos guía en nuestra cadena investigativa.

Galeano menciona que el ser humano puede cambiar en cualquiera de sus aspectos socializados, menos en lo que lo apasiona. Allí la Antropología Deportiva quiere posar su mirada: ¿cómo construimos pasión y cómo ello se transforma, en la mira del otro, en estupor?

 

Lic. Horacio Enzo Barboza Pérez

Observatorio Antropológico del Deporte

Escuela de Arqueología

Universidad Nacional de Catamarca