Catamarca tendrá este domingo un motivo especial para mirar el Superclásico. No será solo un River-Boca más: Aníbal Moreno jugará por primera vez el partido más trascendente del fútbol argentino, y lo hará representando a toda una provincia que vuelve a decir presente en la élite.
Nacido en San Fernando del Valle de Catamarca, Moreno construyó su camino desde abajo, con pasos por clubes locales hasta dar el salto a Newell's Old Boys y consolidarse luego en Racing Club, donde mostró su mejor versión. Su crecimiento lo llevó al fútbol brasileño, en Palmeiras, y finalmente a cumplir uno de sus grandes sueños: vestir la camiseta de River.
Ese sueño no es menor. Moreno había expresado desde joven su deseo de jugar en el club de Núñez, una meta que hoy no solo alcanzó, sino que lo pone en el centro de la escena en un contexto de máxima exigencia.
Su llegada al “Millonario” en 2026 generó expectativa inmediata. En su debut oficial ya dejó señales claras: orden, recuperación y equilibrio en el mediocampo, cualidades que el equipo necesitaba y que rápidamente lo posicionaron como una pieza importante para el esquema.
Pero lo de hoy es distinto. El Superclásico no es un partido más: es presión, historia y millones de miradas. Y en ese escenario, un catamarqueño será protagonista.
Para Catamarca, su presencia tiene un valor simbólico enorme. No solo representa el presente de Moreno, sino también la continuidad de una tradición futbolera que busca volver a posicionar a la provincia en el mapa grande del fútbol argentino, algo que no ocurría con tanta visibilidad desde hace años.
A sus 26 años, el volante central no solo ya debutó en la selección argentina mayor en 2025, sino que ahora suma otro hito: su primer Superclásico, un partido que puede marcar un antes y un después en su carrera.
Esta noche, cuando la pelota empiece a rodar, en cada recuperación, en cada pase y en cada cruce, habrá algo más que fútbol en juego.
Habrá una provincia entera mirando a uno de los suyos.
