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“El Antofagasteño”: 35 años de la leyenda que unió la Puna con el valle

Antofagasta de la Sierra celebra un nuevo aniversario del colectivo que marcó una era. Nacido el 3 de diciembre de 1990, “El Antofagasteño” se convirtió en mucho más que un medio de transporte: fue compañía, puente y esperanza para los pueblos puneños.

Por Lourdes Costanzo

Cuentan en Antofagasta de la Sierra que, en tiempos donde los caminos eran puro ripio y silencio, había un viajero que nunca faltaba: “El Antofagasteño”. El colectivo, creado por don René Vázquez en 1990, enfrentaba nevadas, ríos crecidos, cuestas interminables y también sus propios desperfectos mecánicos. Pero siempre encontraba la manera de seguir. Para algunos, era la destreza del chofer; para otros, el colectivo tenía alma propia, hecha del cariño de su gente.

Los viernes por la noche, su bocina quebraba la quietud del desierto puneño. Era una señal que reunía a familias enteras: abuelos, niños, vecinos que lo esperaban como a un pariente querido. Cada llegada traía encomiendas, noticias, risas, reencuentros y un pedazo de esperanza que viajaba sobre ruedas.

Hoy los caminos cambiaron, el acceso mejoró y los vehículos son más modernos, pero la leyenda sigue vigente. Dicen que cuando el viento baja desde los cerros se alcanza a escuchar el eco de su motor firme, recordando que “El Antofagasteño” fue el primero en unir, con constancia y corazón, la Puna con el valle.

A 35 años de su nacimiento, la historia sigue rodando en la memoria de todo un pueblo. Porque no fue solo un colectivo: fue un puente humano, una compañía en la soledad de la altura y un símbolo de identidad puneña.