La historia de Epifania, una vecina de Pomán, reconocida por su fanatismo por Boca Juniors, se volvió protagonista. A sus 86 años, y después de una vida siguiéndolo desde lejos, logró viajar por primera vez al estadio Alberto J. Armando para presenciar el duelo ante Talleres por los octavos de final.
Detrás del viaje hay una historia marcada por esfuerzo y constancia. Según comentaron sus familiares, la abuela había deseado conocer la Bombonera desde joven, pero las dificultades económicas y las responsabilidades cotidianas hicieron que ese momento se retrasara más de lo esperado.
Epifania viajó a Buenos Aires cargada de nervios y entusiasmo. Una vez dentro del estadio, la emoción fue inmediata. Para su familia, acompañarla significó más que un viaje: fue la concreción de un anhelo que parecía inalcanzable.
La experiencia de la abuela Epifania se transformó en un símbolo de pasión futbolera y también en una muestra de perseverancia. Un recordatorio de que nunca es tarde para cumplir un sueño.
