“Siempre tuve problemas de salud hasta que descubrí que era celíaca, y ahí fue una bomba. Tuve que reordenar todo: la alimentación, la cocina, mi vida”. Así recuerda Cristina Carpio el momento en que todo cambió. Ese giro fue también el comienzo de La Crir, su emprendimiento destinado a la elaboración y venta de productos sin TACC, pensados especialmente para personas con celiaquía o intolerancia al gluten.
Desde su cocina, Cristina comenzó buscando una solución para ella misma. “Me gusta cocinar, así que empecé a elaborar productos que fueran ricos y seguros. Quería brindar variedad y que las personas con mi misma condición pudieran conseguir todo en un solo lugar”, cuenta.
Al principio, trabajaba con productos panificados importados, que eran más costosos y difíciles de conseguir. “Entonces decidimos elaborar algo propio, artesanal y más accesible”, dice. Así nació La Crir, que hoy ofrece desde panes, bizcochuelos y galletas hasta premezclas, todo libre de gluten y hecho con responsabilidad, en su local ubicado en calle Dermidio Narváez 1525 en Sumalao, Valle Viejo.
Cristina sabe que no es un trabajo fácil. “No trabajamos con gluten, que es lo que le da elasticidad y sabor a muchas masas. Por eso lleva más esfuerzo y técnica”, explica. Además, insiste en la importancia de informar: “Hay que explicarle a la gente qué es la contaminación cruzada, y por qué es tan clave cuidar cada detalle cuando se cocina para celíacos”.
El objetivo de Cristina es claro: que nadie quede afuera de la mesa y quiere crear un lugar seguro para quienes no pueden consumir gluten. No se trata solo de vender, se trata de incluir.
Y aunque ya dio pasos importantes, su sueño sigue creciendo: “Sueño con tener una panadería completa, con todo lo que te imagines, desde lo salado a lo dulce, todo sin TACC”.
¿Qué es la celiaquía y por qué es tan importante el trabajo de Cristina?
La celiaquía es una enfermedad autoinmune que afecta a 1 de cada 100 personas. Quienes la padecen no pueden consumir alimentos con trigo, avena, cebada o centeno (TACC), ni sus derivados. Pero además, deben evitar la contaminación cruzada, es decir, el contacto con alimentos o utensilios que sí tuvieron gluten.
Por eso, contar con espacios de elaboración dedicados exclusivamente a productos sin TACC, como La Crir, es fundamental para garantizar una alimentación segura, variada y libre de riesgos.
