Catuchas

Viral: el emotivo posteo para que Lorenza, la última diaguita, “no caiga en el olvido”

Un usuario de Facebook publicó un extenso posteo dedicado a Lorenza, la mujer de 90 años conocida como “la última diaguita” viva. Detalla cómo vive acompañada solo por animales y bajo temperaturas bajo cero, en la precordillera fiambalence. “El que no conoce su pasado, está condenado a repetirlo”.
Por Lucia Acosta

Un usuario de Facebook, que a su vez realiza videos de viajes por Argentina promoviendo sus paisajes, publicó un extenso posteo en el que narra la proeza de Lorenza Mamani, la última diaguita.

“Viajando x Argentina” destacó la vida de la mujer fiambalence que vive en la precordillera de Fiambalá, a 4000 metros sobre el nivel del mar.

En noviembre de 2022, Lorenza estuvo internada en el Hospital de Fiambalá con una descompensación general, de la que finalmente logró recuperarse.

El posteo llegó a más de 1100 compartidos y más de 300 likes en Facebook.

El posteo:

“Les presento a Lorenza, la última diaguita, tiene 90 años, vive en la colosal cordillera de San Buenaventura a 4.000 metros sobre el nivel del mar, a unos cuantos kilómetros cuesta arriba de Fiambalá, Catamarca.

Asimismo, ella convive sola en un clima inexorablemente hostil, dónde en invierno el clima es tan gélido que las manos se le entumecen, a tal punto de quemarle su rostro, pero ella estoica enfrentando el determinismo climático de las 4 estaciones, soportando climas hasta 20° bajo cero.

Por otra parte, ella pasó tantos años viviendo sola, cavilando sobre el presunto genocidio cultural, étnico, lingüístico, idiosincrático, de su derecho consuetudinario, usos y costumbres de su loable y resiliente comunidad diaguita, conservando su acervo cultural en su mente sin posibilidad de transmitir mediante la oralidad a ningún miembro de su comunidad en peligro de extinción.

En consecuencia, ella se encuentra tristemente sollozando, con zozobra y congoja en su interior en las noches frías de invierno en compañía de su fiel amiga la soledad, añorando su pueblo, en los días de plenitud y bienaventuranza, quizás en esas noches de insomnio, después de irse a dormir con el estómago vacío, sin que nadie la cuide, implorando a Dios y todos los Apus recuperar su comunidad, extrañando el ayni espíritu de reciprocidad, ese don y contra don, un dar, recibir y devolver como regla no escrita, sin intercambio monetario de por medio, las festividades de uniones matrimoniales, el apareamiento de llamas y alpacas, las siembras, el sistema de riego y las cosechas, acontecimiento de carácter ritual, acompañadas de bailes e instrumentos musicales confeccionados en madera, piedra, cerámica y hueso, como ocarinas, flautas y silbatos.

En efecto, sus deidades son el padre Sol y su madre la Pachamama que brinda sus alimentos, haciendo una plegaria en casa comida como muestra de pleitesía y deferencia hacia sus creencias religiosas, que desde la época colonial fueron supeditadas y atomizadas por la imposición de una nueva cultura occidental eurocéntrica.

Por otra parte, en 2021 Lorenza tuvo un problema de salud producto de la deshidratación, hipertensión, hipoxia, entumecimiento, parestesia, sintomatología espástica y profundamente desvanecida, un paisano la encontró en el suelo, ipso facto la asistió los primeros auxilios y descendió hasta Río Grande a 76 km de Fiambalá y en un despliegue idóneo y sin precedentes la trasladaron en helicóptero a la capital de la provincia, la elegida por Dios y la Virgen del Valle, en dónde ocurren los milagros, allí se recuperó, y las autoridades determinaron que tiene que vivir en comunidad, ahora ya no estará sola, sino con los suyos.

Finalmente, Lorenza la última diaguita, patrimonio de la humanidad viva y con una holgada sabiduría que permanece en su memoria histórica individual, les agradecería compartir esta publicación para mantener la memoria colectiva de esta hermosa comunidad diaguita para conservarla y que no caiga perpetuamente en el olvido, porque el que no conoce su pasado, está condenado a repetirlo, este es un humilde homenaje a Lorenza, bella, amable, cordial, mansa de corazón puro”.