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Qué lesiones sufrieron los mineros rescatados en Antofagasta de la Sierra y cómo será su recuperación

Tras el histórico rescate en la Puna catamarqueña, el médico que interviene en la atención de los trabajadores describió las lesiones que presentan y explicó por qué el pronóstico es alentador.

Los cuatro mineros rescatados tras permanecer casi 100 horas aislados por una intensa nevada en la Puna catamarqueña evolucionan favorablemente, aunque presentan lesiones propias de una prolongada exposición al frío extremo y la humedad. El cirujano cardiovascular Pablo Marín, uno de los profesionales que participa en la atención de los trabajadores, explicó que todos fueron derivados para realizar un tratamiento en cámara hiperbárica con el objetivo de acelerar la recuperación de los tejidos afectados.

En diálogo con Catamarca a Diario, por INFORAMA Radio, el especialista señaló que, pese a la extrema situación que atravesaron, los pacientes llegaron en mejores condiciones de las que podían esperarse.

"El paciente llegó medianamente bien para la odisea que vivieron. Es realmente espeluznante lo que tuvieron que soportar de frío", expresó Marín.

El médico explicó que los trabajadores presentan un cuadro de "pie de trinchera", una lesión poco frecuente asociada a la exposición prolongada al frío y la humedad, además de signos de congelamiento en distintas zonas de los pies.

Según detalló, los pacientes presentan "un poco de necrosis distal de los dedos y de la planta del pie", además de un importante edema en las piernas, lesiones compatibles con las condiciones extremas que enfrentaron durante varios días en plena cordillera.

Qué es el "pie de trinchera"

Marín explicó que el denominado "pie de trinchera" es una patología histórica en medicina, descripta durante la Primera Guerra Mundial, pero poco habitual en la práctica clínica actual. La lesión suele causar inflamación, entumecimiento y, en casos graves, daños severos en los tejidos que pueden requerir amputación.

"Hay que pasar exactamente frío y humedad continuos durante horas. Es un cuadro que nosotros no estamos acostumbrados a ver", sostuvo.

El especialista indicó que, en el caso de los mineros, el cuadro combina las características del pie de trinchera con el congelamiento de tejidos, una condición que suele observarse en regiones donde las temperaturas alcanzan valores extremadamente bajos.

Por qué fueron derivados a una cámara hiperbárica

Ante las lesiones detectadas, el equipo médico decidió derivar a los trabajadores al Hospital Alemán para realizar tratamiento con cámara hiperbárica.

Marín explicó que este procedimiento permite incrementar significativamente la cantidad de oxígeno que reciben los tejidos dañados.

"La cámara hiperbárica eleva la tensión de oxígeno hasta diez veces el valor normal. Hiperoxigena los tejidos, disminuye mucho el edema y aumenta la inmunidad", explicó.

De acuerdo con el especialista, cada uno de los pacientes deberá completar al menos diez sesiones, un tratamiento que busca acelerar la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones derivadas del congelamiento.

La decisión que, según el médico, les salvó la vida

Más allá de las lesiones físicas, Marín destacó las decisiones que tomaron los cuatro trabajadores durante las extensas horas de aislamiento, entre ellas caminar durante la noche y recurrir a enterrarse en la nieve como una estrategia para preservar el calor corporal. 

El profesional contó que pudo conversar personalmente con uno de los pacientes, quien le relató cómo vivieron los días de espera hasta ser encontrados.

Según afirmó, la actitud que mantuvieron fue determinante para sobrevivir.

"La toma de decisiones es crucial y la toma de decisión correcta fue lo que ellos hicieron. Tengo totalmente el convencimiento de que van a salir adelante", aseguró.

El médico consideró que, en situaciones extremas como la que atravesaron los mineros, el aspecto psicológico adquiere un papel tan importante como el físico.

"No estamos psicológicamente preparados para una situación así. Son decisiones que uno tiene que tomar para sobrevivir y, en este caso, fueron las correctas", afirmó.

Incluso destacó que las secuelas físicas resultaron menores a las que podrían haberse esperado después de permanecer tantos días expuestos al frío, la nieve y la humedad.

"El daño físico que tuvieron es el esperado para las circunstancias que vivieron, pero de mucha menor cuantía de lo que uno podría esperar", concluyó el especialista.