
Las coplas, vidalas y el sonido de las cajas volvieron a ser protagonistas en la 55° Fiesta Nacional e Internacional del Poncho con la realización de la segunda edición de Catamarca Retumba, una propuesta que reunió a cerca de 40 copleras y copleros de distintos departamentos de la provincia.
La actividad comenzó con una ronda de coplas en la explanada del Predio Ferial, desde donde los participantes iniciaron una caminata que convirtió los distintos espacios de la fiesta en un escenario itinerante.
Un recorrido que cautivó a los visitantes
Durante el trayecto, las voces y el sonido de las cajas atravesaron los pabellones de artesanías y los principales sectores del predio, mientras visitantes y turistas se detenían para acompañar el recorrido con aplausos y registrar el momento con sus celulares.
La caminata continuó hasta el Pabellón de Turismo, donde una nueva rueda de copleras y copleros interpretó vidalas y coplas dedicadas a la Pachamama, la vida y las tradiciones populares.
Uno de los momentos más emotivos
Uno de los instantes más destacados de la jornada tuvo como protagonista a la reconocida coplera Cruz Farfán, nacida en Antofagasta de la Sierra y residente en Fiambalá, quien interpretó una vidala que despertó el entusiasmo del público.
Los aplausos y los pedidos para que las coplas continuaran acompañaron una presentación que reflejó el fuerte vínculo entre esta expresión cultural y la identidad catamarqueña.
Una tradición que sigue viva
El recorrido concluyó en el Mercado Cultural, donde copleras, copleros y visitantes participaron de una nueva ronda abierta, cerrando una propuesta que permitió acercar el canto con caja a miles de personas que recorren diariamente la Fiesta del Poncho.
La segunda edición de Catamarca Retumba, organizada por el colectivo Comadres de Eulalia con el acompañamiento del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte, reunió a representantes de Antofagasta de la Sierra, Fiambalá, Andalgalá, Pomán, Santa María, el Valle Central y otras localidades.
Con esta iniciativa, la Fiesta del Poncho volvió a poner en valor el canto con caja, una de las expresiones más representativas del patrimonio cultural catamarqueño que continúa transmitiéndose de generación en generación.


