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El fenómeno climático que provocó una fuga masiva de roedores en San Antonio, Recreo e Icaño

Una preocupante proliferación y migración masiva de roedores afecta a diversas comunidades del departamento de La Paz, entre ellas San Antonio, Icaño y Recreo, encendiendo las alarmas del sistema de salud pública. Según explicó el médico veterinario Julio Medina, integrante de la Dirección Provincial de Vectores y Zoonosis, la situación se originó a raíz de un evento climático reciente, como inundaciones y crecidas de ríos, que destruyó los refugios naturales de los animales. Este fenómeno desestabilizó a la población de roedores, provocando una fuga masiva hacia zonas urbanas y peridomésticas en busca de alimento, agua y cobijo, en un proceso de reestructuración y migración que podría demorar entre 6 y 10 meses.

La gravedad del escenario radica en el alto riesgo de zoonosis, es decir, de enfermedades transmisibles al ser humano. El especialista advirtió que estos animales pueden propagar patologías virales como el hantavirus y la fiebre hemorrágica argentina, bacterias como la salmonella y la leptospirosis, y parásitos como el nematodo de la triquinosis, del cual ya se detectaron casos el año pasado en el departamento de La Paz. El peligro es inminente tanto por el contacto directo como por la contaminación de reservorios y cursos de agua con orina o materia fecal, lo que representa una seria amenaza para la salud de la población, especialmente para los niños.

Para mitigar el impacto en los hogares, Medina recomendó mantener el interior y el peridomicilio libres de basura, escombros, piedras y leña que puedan funcionar como nidos. En cuanto a la erradicación, enfatizó la necesidad de realizar un uso sumamente prudente y racional de los cebos químicos comerciales, ya que su aplicación masiva o a mansalva puede resultar contraproducente y letal para niños, mascotas (perros y gatos) y depredadores naturales debido al envenenamiento secundario. Como alternativa más segura, sugirió el control físico mediante trampas mecánicas, remarcando que cualquier manipulación de roedores muertos debe hacerse estrictamente con guantes y barbijos, descartándolos en bolsas de residuos patógenos.

Ante las denuncias vecinales por la presencia de una gran cantidad de roedores muertos en la vía pública sin ser retirados, el veterinario señaló que esto genera contaminación ambiental, de pasturas y un serio riesgo para los animales de producción (bovinos y cerdos), lo que ya pone en conocimiento al SENASA. Finalmente, Medina aclaró que, mientras Zoonosis se enfoca en la educación y concientización, la responsabilidad primaria de intervención, fumigación y retiro de los animales corresponde a los municipios locales, que deben dar el puntapié inicial para coordinar acciones junto a la Dirección de Ambiente y Control de Plagas de la Provincia.

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